Oscuridad… la misma oscuridad que había conocido hace seis meses… No me desagradaba para nada esa oscuridad, seis meses habiendo vivido dentro de ella me habían hecho acostumbrarme a algo así… Sin embargo, mi lugar no era allí… No, mi lugar era en otra parte, con mis amigos, mi hermana y mis padres… Pero… debo hacer hincapié en que por un instante me sentí invencible, capaz de hacer todo lo que en el mundo real me era imposible hacer… En el mundo real era solo un simple niño, pero en el Digital World mi sola presencia… bueno, más bien la de Rakugamon… causaba temor en cuanta aldea me paraba. Sí, eso era.