04.- Revelación. La determinación de Hiroshi
-¡Es de la televisión! -gritó Gaomon.
-Sí, niños. Aquí en la televisión. -dijo de nuevo la voz.
Todos corrimos hacia frente la televisión y, a pesar de la estática y la “nieve” de la señal, pudimos reconocer a un extraño Digimon de color rosa en forma de esfera, enormes ojos, unas pequeñas alas y un enorme bastón sujetado a una de sus manos.
-¿Quién eres tú? -le pregunté esperando a que me escuchara y me contestara.
-¿¡Cómo te atreves a hablarme así *pi*!? -gritó aquel Digimon. -Mi nombre es Piccolomon-sama para ti *pi*.
-¡Hum! -dije mientras volteaba a otro lado para mostrar mi descontento. Como si no tuviera suficiente con el maldito Torkaimon…
-¿Pi… Piccolomon? -preguntó Gotsumon. -¿Piccolomon, el de los castillos del norte del continente Folder?
-El mismo que viste y calza *pi*. -contestó Piccolomon orgulloso de sí mismo.
-¿Y por qué nos habla usted, Piccolomon-sama? -preguntó Gotsumon arrodillándose ante él.
-¿Piccolomon-sama? -pregunté. -¿Acaso es tan importante por aquí?
-¡Háblame con más respeto, niñito *pi*! -gruñó Piccolomon.
-¿Qué dijiste, bola rosada? -grité enfadado hacia el televisor.
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