34. Tomando diferentes rumbos

-¿Por dónde? -grité mientras corríamos a toda velocidad frente a aquella torre.
-¡Sigamos adelante! -recomendó Elecmon.

Estábamos corriendo como locos, no sin antes…

-Bien. -comenté. -Debemos separarnos si no queremos que los aliados de Wizarmon nos detengan. Recuerden que no queremos peleas innecesarias.
-Nosotros tomaremos este camino. -dijo Akio señalando su Digivice, llevando a Rina y a Steve.
-Y nosotros este. -contestó Mizuki con Hiroshi y a Elecmon. -¿No tendrán desventaja?
-Ninguna. Tenemos tres Digimon de nuestro lado. ¿No es así?
-Sí. -contestó el Digimon de mi padre.

Así, nos separamos en tres equipos. El primero tomó una línea recta hacia la torre. El segundo fue primero a la izquierda y luego hacia la torre, y nosotros preferimos tomar un camino en zig-zag que en ocasiones intersectaba con alguno de los equipos.

Habiendo avanzado apenas una cuadra, pudimos notar a uno que otro Commandramon rondando por la zona.
-Creí que no estarían por aquí vigilando. -dije.
-Estamos cerca de la torre de la ciudad. -contestó el Vigilante. -No me extrañaría que hubieran puesto más vigilancia por aquí.
-Debemos avanzar lentamente. -dije. -Quizás podamos llegar si tomamos ciertos callejones.

Había caminado en reversa ocultándonos de los aliados del Digimon brujo, pero no había notado, al igual que el resto de mis amigos, que alguien estaba detrás mío, cosa que me di cuenta cuando choqué de espaldas contra él.
-Pero qué… -pregunté cuando sentí a alguien detrás de mí.

Al voltear, supe que uno de los soldados Commandramon estaba detrás de mí.
-¡Son los elegidos! -gritó. -¡Soldados! ¡Aquí está uno de los elegidos!
-¡Maldición! -grité.
-¡Creo que ya nos rodearon! -gritó Gotsumon al ver que nos habían bloqueado el paso.
-¡De estos me encargo yo! -gritó el Digimon de mi padre. -¡Ustedes sigan avanzando!
-¡Sí! -contesté.

Así, dejamos a Gargadomon peleando con varios de esos soldados armados.
-Espero que pueda con ellos… -le dije a Gotsumon.
-Lo hará. -dijo. -Un héroe podrá caer, pero nunca se rendirá.
-Ahora nos toca a nosotros recuperar ese honor. -le dije.

-¡Ya regresé! -gritó el Vigilante no sin recibir unos unos cuantos rasguños.
-¡Veo que te fue bien! -comenté.
-¡Y bastante! ¡Esos tipos tienen facha de soldados pero no saben hacer nada! -presumió.

Nos habíamos confiado, pues unos Tankmon nos rodearon por completo.
-No puede ser… -dijo Rina asustada. -Ya estábamos tan cerca.
-Creo que podemos hacer algo. -dije. -ustedes nos cubrirán a mí y a alguien más. ¿Quién se atreve a entrar a la torre junto conmigo?
-Yo lo haré. -dijo Hiroshi.
-Yo también. -contestó Elecmon.
-Perfecto. -les dije. -¡Los demás! ¡Cubran nuestras espaldas!
-¡Iremos todos! -gritó Mizuki. -¡Los Digimon se quedarán aquí a pelear!
-Va a ser arriesgado. -comenté. -Pero si quieren hacerlo, adelante.

Todos movieron la cabeza en señal de acuerdo. Comenzaron los disparos de los Tankmon, era hora de evolucionar. Decidí que Gotsumon me acompañara, al igual que Elecmon y Fanbeemon para que nos apoyaran en la torre. Los demás evolucionaron y se quedaron tratando de contener a toda la tropa, mientras nosotros pudimos finalmente llegar a la torre. No había necesidad de subir a ningún nivel. Al parecer ya nos estaban esperando.

-Veo que se han reunido todos los Niños Elegidos. -contestó el brujo.
-Y no gracias a ti. –dije molesto. –Gracias por haber defendido a Ayano-chan, V-mon…
-De… de nada… -dijo desfalleciendo.
-¡No puedo creer que intentes matar a los niños Elegidos! -gritó Agumon Hakase. -¿Por qué lo haces? ¿Estás enfermo?
-Sí. -contestó. -Estoy enfermo de poder. Torkaimon-sama me dará todo ese poder que ninguno de ustedes logró darme.
-¿Cómo puedes ser tan tonto? -grité.
-Daisuke… -comenzó a preocuparse Hiroshi.
-Más tonto es otro. -comentó el brujo. -Creyó en las palabras suaves de un tirano, creyó que le iba a dar la libertad, la paz, y la fuerza de ser parte de este mundo.
-Es hora de darle a este una lección… ¡Gotsumon!
-¡Sí! –gritó mi amigo de roca dispuesto a lograr su evolución adulta.

Así, aquel justiciero que tenía como compañero logró surgir.
-No vamos a cometer los mismos errores, Leomon. Esta vez no… -comenté.
-¿Qué piensas hacer? -preguntó Wizarmon tomando entre sus brazos a mi hermana.
-¡Ayano-chan! -grité asustado.
-¡Qué cruel! -gritó Hiroshi.
-¿Cómo te atreves…? -pregunté furioso.
-Tal vez no sea ella a la que buscaba. -dijo el brujo. -Pero si uno de ustedes falta, todo se termina.
-¡Onii-chan! -gritó mi hermana.

Elecmon dio un paso adelante, abriendo su cola en señal de que estaba dispuesto a pelear.
-Eres un maldito… -gritó. -¿Cuántas vidas más quieres cobrar? ¿No te es suficiente con las de esta ciudad?
-Elecmon, no… -traté de detenerlo.
-¡No solo causas caos en Light City! -gritó. -¡Perdí a alguien muy importante para mí…! ¡Todo por tu culpa!

Elecmon saltó sobre Wizarmon, intentando atacarlo, pero éste último fue más ágil, ya que sólo bastó un Thunder Cloud para dejar a Elecmon en el suelo.
-Por favor… no intentes pelear con él… Elecmon… -traté de disuadirlo.
-¡No pienso irme de aquí sin pelear primero! -gritó todavía en el suelo. -¡No le perdonaré la muerte de mi amigo!
-Inútil. -contestó el brujo. -Terror…
-¡Nooooooo…! -grité sin darme cuenta de que lo que había sucedido conmigo…
-¡Eso es…! -gritó Hiroshi sorprendido.
-¿¡Digisoul! -preguntó Rina.

Al notar lo que había ocurrido, supe que era hora de ponerse en acción.
-Bien… hora de intentarlo… -dije.

Concentrando mis energías, puse mi puño en el Digivice, logrando la evolución de mi amigo.
-Veo que sólo estabas ahorrando tus fuerzas, chico. –dijo el brujo.
-Sólo evoluciono si Daisuke me lo permite. –contestó GrappLeomon.
-Podrás… -dijo Wizarmon, pero no contaba con que mi hermana lo mordiera del brazo para soltarse.

Wizarmon soltó a mi hermana del dolor inesperado, corriendo ésta hacia mí.
-¡Onii-chan! –gritó llorando.
-Qué bueno que estás bien… -dije conteniendo el llanto para no hacerla sufrir más.
-Maldición… se me escapó… -contestó molesto el mago. –No importa… Magic Game
-Es hora de… -dijo mi amigo león antes de ser interrumpido por Fanbeemon.
-¡Espera! –gritó Fanbeemon. –Hay algo que podemos hacer…

Steve no hizo evolucionar a su Digimon, en cambio sólo dio instrucciones de atacar a Wizarmon. No había entendido el motivo de eso, hasta que se me encendió el foco.
-¡Ya lo tengo! –grité. -¡GrappLeomon! ¡Ataca a quien ataque Fanbeemon!
-¡OK! –gritó.

Rápidamente corrió hacia el Wizarmon número cinco desde la izquierda, pero éste dejó de hacer la ilusión, haciendo que GrappLeomon estuviera a punto de perder el equilibrio. Pero fue ágil y tomó al verdadero Wizarmon, rápidamente dio una voltereta y lo mandó al suelo. Wizarmon apenas y pudo levantarse del suelo.
-Es hora de… -dije nuevamente interrumpido por Fanbeemon.
-¡Retirada! –dijo Fanbeemon.
-¿Eh? ¿Pero qué? –pregunté.
-¡Sólo háganlo! –gritó de nuevo.

Le hice caso a Fanbeemon. Éste también se retiró. Steve dio un paso adelante y comenzó a hablarle a su Digimon. Fanbeemon dijo de pronto:
-”Es hora de que también haga de mi parte”, dice.
-¿Pero qué…?
-”¿Me buscabas, Wizarmon?”, dice. –contestaba el Digimon abeja. –”Aquí estoy”, dice.
-¿Qué? –preguntó Wizarmon todavía aturdido por el golpe.

Steve comenzó a actuar de forma extraña, o más bien más extraña de lo que ya era. Un halo café comenzó a envolverlo, incrementando la intensidad de ésta en sus brazos y piernas. Una concentración mayor de ésta surgió en sus puños, corriendo el individuo hacia Wizarmon. Steve golpeó con su puño a Wizarmon, con tal fuerza que, o fuera ilusión o fuera real, atravesó el cuerpo del Digimon, sacando de Wizarmon una esfera negra.
-¡Ah! –grité. -¡Un Digicore negro!

El Digicore, habiendo salido del cuerpo de Wizarmon, se destruyó sin dejar rastro. Wizarmon no resistió y cayó inconsciente. La pelea había terminado.

-Poder, ¿eh? –pregunté cuando despertó de su largo sueño.
-¿De qué hablas? –preguntó Wizarmon.

Habíamos llevado a Wizarmon a una de las camas de los cuartos del hospital para que descansara. Les pedí a mis amigos, excepto a Motimon a quien llevaba en mis brazos.
-Daisuke también quería poder, aunque no lo quiera reconocer. –contestó mi amigo de “roca”.
-Motimon tiene razón. –dije. –Además de querer recuperar a mi madre… quería poder… creí que estando con aquel Digimon llegaría a ser tan importante como él.
-¿Hablas de nuestro jefe? –preguntó.
-Sí. –dije. –Ahora sé que no vale la pena obtener poder a cambio de la vida de muchos inocentes.
-Sólo debía entregar a los Niños Elegidos. –dijo. -¿Por qué me saludas como si nada…?
-Agumon Hakase me lo contó todo. –dije. –Sé que eras gobernante de esta zona, y que sólo buscabas que Light City se mantuviera como la gloriosa ciudad que siempre ha sido.
-Perdí el control de mí mismo… -dijo avergonzado. –Y lamento lo que ha sucedido.
-No pasa nada. –contesté. –Elecmon y los demás están esperando a que se recupere para llevar a Light City a la normalidad.

Wizarmon tomó aire y siguió hablando.
-”Designio” y tú son impresionantes. Por algo Yggdrasil los eligió.
-No sé si Yggdrasil nos eligió… -contesté. –O si él sabía quiénes somos…
-Pero deben cumplir los propósitos de dios. –dijo. –Espero que puedan seguir y detener a ese demonio… El Digital World pronto entrará en una etapa de caos y desesperación, y sólo ustedes podrán detenerlo.
-¡Cuenta con nosotros! –contestó Motimon levantándose un poco de entre mis brazos.

-Motimon… -dije mirando a mi amigo de “roca” convertido en una masa rosada muy suave.

Era interesante abrazarlo, como tener un pedazo de goma en las manos.

-¿Sí? -me preguntó tan inocentemente.
-¿No te agota el llegar a la etapa Perfecta? -pregunté.
-Me estoy acostumbrando. -contestó. -Debería preguntarte lo mismo sobre Rakugamon.
-Bueno, yo… -dije pensativo. -Sí… en un principio me agotaba esa transformación, pero ahora… hasta lo puedo hacer con tan sólo pensarlo…
-Seguramente debe ser el desarrollo de “Proyecto”. -dijo una voz detrás de mis espaldas.
-¡Gargadomon! -grité. -¿No deberías estar con los demás?
-Quería saludar a mi amigo Daisuke. -contestó.

No mencioné nada, pero era extraño escuchar a alguien que conocía de tan poco tiempo llamarme “amigo”.

-Creo que esta es una despedida. -mencioné sin mirarlo, desviando la mirada hacia los alrededores de la ciudad.
-Mejor llamarlo un “hasta luego”.
-¿Irás a ver a Piccolomon-sama? -pregunté.
-Y a reunir a los demás Digimon de hace treinta años. -me contestó. -Tal vez necesiten más ayuda de la que les puedo prestar.
-Espero que puedas recuperar tu puesto como Vigilante. -le dije, esta vez mirándolo a la cara.
-Hablando de eso… -dijo contento el Digimon. -¿Recuerdas lo que pasó en los calabozos?
-Es algo que no quisiera recordar… -contesté bajando la mirada.
-Recuerdo haberte dicho que los buenos y los malos actos obtienen su recompensa… -me dijo tomando mi quijada y haciéndome alzar la mirada. -Tu antiguo jefe obtendrá su merecido por el daño que ha hecho al Digital World y al mundo humano… Y estoy seguro que tú obtendrás lo que te corresponde…
-Ya obtuve mi merecido… -contesté intentando no verlo, un poco intimidado por la acción de nuestro acompañante de viajes. -Fui catalogado como el criminal más peligroso del Digital World… ¿Qué más merecido puedo obtener peor que eso?
-Peor no… pero puede ser “mejor”.
-¿Mejor? -pregunté. -No entiendo…
-Podría ser considerado como un héroe, Líder Daisuke. -contestó Elecmon subiendo por las escaleras hacia la azotea.
-¡Ya me lo imagino! -gritó Motimon muy feliz. -¡Gotsumon-sama y Daisuke-kun, héroes del Digital World!
-¡Motimon! -grité algo avergonzado. -¡No hables así! ¿Yo, un héroe?
-¿Y por qué no? -preguntó el Digimon de mi padre. -”Proyecto” fue diseñado para ser el salvador del Digital World. El entrenamiento que tuviste con tu antiguo jefe ha servido para eso…
-¡Espera! -lo interrumpí. -¿Estás diciendo que le debo dar las gracias a Torkaimon por convertirme en un asesino desalmado?

Gargadomon tomó aire, miró hacia la ciudad y dijo:
-No… No te pido que le agradezcas… Tómalo mejor como un “Torkaimon tiene miedo”.
-¿Miedo? -pregunté. -¿De qué tiene miedo?
-Ese Digimon te tiene miedo. -contestó. -A tal grado que en cuanto regresó a la vida comenzó a buscarte de cualquier forma, así podría tenerte bajo su control y no tener idea de lo que implica “Proyecto”.
-Entonces lo que buscaba era mantenerme a raya para no interferir en sus planes. -contesté. -Pero resultó todo lo contrario…
-De no haber sido por él, no tendrías un motivo lo suficientemente fuerte como para eliminarlo por cualquier medio.

No dije nada por unos momentos. Sabía perfectamente que ese maldito conocía sobre mí, por eso trataba de mantenerme a raya para evitar hacerle daño. Todo encajaba, sobre todo el día en que decidí traicionarlo, entre mis vagos recuerdos, pareciera que sabía a quién se enfrentaba cuando me puse de pie.

-¿Wizarmon estará bien? –pregunté.
-Sí, lo estará. –dijo el Vigilante. –Estará bajo interrogación por varias semanas, pero el recurso del Digicore negro le ayudará a salir de ésta.
-Me preocupa lo que dijo. –le conté. –Wizarmon dijo que el Digital World pronto entraría en una etapa de caos y desesperación.
-¿Y eso te preocupa? –preguntó.
-Sí. –dije… -No sé de qué pueda ser capaz ese maldito tirano.
-Será capaz de todo. –dijo el Vigilante. –Pero estoy seguro que ustedes lograrán lo mismo que nosotros hace treinta años.
-Aún tengo una pregunta… la misma que desde hace meses me sigo haciendo…
-¿Cuál? -preguntó Motimon.
-¿Por qué yo? -dije mirándolo. -¿Por qué me tocó a mí? Existen cientos, no… millones de niños en todo Japón… ¿Por qué me tenía qué pasar esto a mí?
-Las cosas no suceden por azar. -contestó Elecmon. -Seguramente algo debió haber pasado para que llegaras a ser el que el Digital World estaba esperando.
-Quizás Yggdrasil tiene la respuesta. -contestó Motimon. -¿Por qué no se lo preguntas cuando lleguemos frente a él?
-Estoy llegando a pensar que Yggdrasil no existe… -contesté. -Llevamos más de 10 capí… digo… dos días de viaje y no lo hemos encontrado… ¿Qué nos garantiza que de verdad exista?
-Yo estuve frente a él, y junto con tu padre. -contestó el Vigilante. -El camino que hemos estado tomando es el correcto, pero debo decir que aquí se termina nuestro viaje juntos.
-Tu también tomarás otro rumbo, ¿verdad Elecmon? -preguntó Motimon.
-Sí… -contestó. -Sólo quiero ver de nuevo a mi amigo… Pero no sé si entre tantos Digitama lo reconoceré…
-Lo harás… -dije. -Los verdaderos recuerdos jamás se olvidan.

-¡Hey! -gritó Akio desde el comedor. -¡Si no vienen, nos terminaremos toda la comida!
-Creo que es hora de reunirnos con los demás. -contestó Elecmon.
-Sí… -dije. -Mañana será un duro día…

Aquella noche cenamos fuerte, pudimos relajarnos, refrescarnos y descansar lo que no pudimos en tantos días. Esperábamos que esto no terminara nunca, pero teníamos muchos pendientes… regresar a casa, terminar con los problemas en el Digital World… y el más importante en ese instante: Reunirnos con Yggdrasil.

-¿Entonces aquí nos separamos? -preguntó Hiroshi.
-Sí. -contestó el Digimon de mi padre. -Pero espero volver a verlos muy pronto.
-¡Que así sea! -gritó Rina.

El sol apenas estaba comenzando a alumbrar a las afueras de Light City. Habíamos decidido salir temprano para aprovechar la frescura de la mañana y avanzar lo más que pudiéramos.

-¡Es increíble saber que papá estuvo en el Digital World! -dijo Ayano.
-Y fue una alegría para mí hablar con los hijos de mi amigo… saber que está bien… -dijo el Vigilante mirando hacia el cielo.
-Cuando regresemos a casa, -dije. -le diremos a papá que estamos agradecidos de haber conocido a su Digimon.
-¡Es hora de irnos! -gritó V-mon. -¿Está lista, ojou-san?
-¡Sí! -dijo contenta mi hgermana.
-La… lamento lo de “hipócrita”, líder Daisuke… -se disculpó nuestro compañero.
-No hay problema. -contesté sonriéndole.
-¡Suerte con Yggdrasil! -gritó Elecmon.
-¡Igualmente! -grité. -¡Suerte con tu amigo!

Y así, cada grupo, aunque dos de ellos estuvieran conformados de un solo integrante, nos separamos en aquel camino de tres desviaciones. De pronto, Gargadomon me habló justo cuando comenzamos a darnos las espaldas.

-¡Daisuke! -gritó.
-¿Qué pasa? -pregunté volteando hacia atrás.
-¡Pronto! -dijo. -¡Pronto obtendrás esa recompensa de la que tanto te he hablado!
-¡Cuídate! -le contesté antes de que se diera la media vuelta y desapareciera en su propio camino.
-¿Qué clase de recompensa? -preguntó Akio.
-No lo sé. -dije. -Pero será bueno esperarlo.
-¿Entonces? -preguntó Rina. -¿Vamos a buscar a Yggdrasil?
-¡Sí! -contestamos todos.

Señal de que había que comenzar la marcha. Así, comenzamos a caminar, esperando que en nuestra próxima parada pudiéramos llegar cuanto antes a ver al dios del Digital World. ¿Podría ser que lo lleguemos a encontrar? No tengo idea… pero de algo estoy seguro: él me tiene qué responder todas las preguntas que han surgido respecto a “Proyecto”…

¿Quién soy? ¿Por qué yo?

Continuará…