The Digital World Chronicles – Capítulo 33: La valentía de Ayano
may 13Un capítulo más para la colección, y lamento tener algo tan pobre para un mes de descanso.
Este capítulo fue escrito tanto por mí como por Ayano-chan. Ella, cuando se enteró que quería documentar lo que había pasado en una recopilación, insistió fuertemente en que publicara lo que escribió. Pero me tomé la libertad de hacerle unos pequeños retoques, no sin la ayuda de V-chan como le llama a su Digimon para no cambiar nada de lo que sucedió. Espero les guste.
33. La valentía de Ayano
-Ayano… chan… -no podía pronunciar ni media palabra después de lo que había pasado.
Ningún Digimon de la zona quería pasar por allí debido al temor que tenían. El hospital había quedado casi derrumbado, exceptuando la sala donde se encontraba toda la investigación de Agumon Hakase.
-Perdona lo sucedido, Daisuke-san… -dijo Elecmon tratando de consolarme.
-No pasa nada… -dije levantándome y tratando de serenarme pero sin mucho éxito.
Miré al Digimon de mi padre. No me había fijado en su condición después de lo que había pasado, pero detalladamente noté que había caído inconsciente al suelo después de la dura pelea que debió haber tenido. Cosa que confirmé cuando pude escuchar sus quejidos.
-Lo siento… Daisuke… -contestó el Vigilante con suma dificultad. –No pude… detener a esos sujetos…
-¿Pero… pero qué pasó…? –traté de preguntarle.
-Esos tres aparecieron de pronto… -contestó. –tomaron a Ayano y a los Digimon… traté de detenerlos… pero Zanbamon es muy fuerte… por eso… por eso les pedí que no pelearan… contra ellos…
-Maldición… -dije en voz baja…
-Yo creí que los héroes de hace treinta años eran fuertes. –dijo Akio decepcionado, a lo que todos le mostramos una mirada de molestia ante tal comentario.
-Lo fuimos… -trató de hablar nuestro acompañante. –Pero… no somos nada sin nuestros compañeros humanos… Somos unos inútiles…
-¡No son unos inútiles! –traté de contestar. -¡Fueron héroes! ¡Son héroes! ¿¡O no tú mismo me lo dijiste! ¿¡Que el débil es el que no desea vivir! ¿¡Dónde quedaron esas palabras de aliento que me ayudaron a salir de los calabozos!
-Perdóname por hablar así, Daisuke. –contestó tratando de levantarse del suelo. –No puedo soportar el ver que la hija de mi gran amigo fue secuestrada y yo en el suelo…
-Yo… -dije poniéndome junto a él. -me siento mal… por todo esto… no debí meterla a esta clase de problemas…
-No deberían echarse la culpa por esto. -dijo Mizuki. -Deberíamos pensar en un plan para rescatar a Ayano.
-¿Y qué vamos a hacer? -pregunté. -No sabemos dónde la tienen…
-Espera… -dijo Akio. -Sí sabemos.
Tomó su Digivice y consultó el mapa de la ciudad para ubicarla.
-Está en la zona centro. -dijo finalmente. -Al parecer está en una punta o algo…
-¿Una punta? -preguntó nuestro nuevo acompañante. -¡Ya sé qué puede ser! ¡La torre!
-¿Qué torre? –grité sorprendido.
-¡La torre central! –gritó de nuevo Elecmon.
-¿Podría ser la que tenía esos grabados de bienvenida a la ciudad? –preguntó Rina.
-¿”La ciudad del comienzo”? –pregunté.
-Esa misma. –contestó nuestro nuevo amigo. -Allí es donde se ha asentado el sector de las tropas. Incluso durante la semana no se permite estar cerca de allí.
No sabíamos qué hacer. Por un lado, Ayano estaba encerrada como rehén. Pero por otro, teníamos a toda una tropa armada completa en contra nuestra.
-Tengo una pregunta, Líder Daisuke. -dijo Fanbeemon de pronto y sin más.
-¿Líder? –pregunté confundido. -¿Por qué “líder”?
-Eres el líder porque nos pudiste encontrar a todos. –dijo Rina.
-¿A todos? –pregunté nuevamente aún confundido. –No entiendo de qué hablan…
Hiroshi se acercó a mí, del mismo modo que su amigo Kamemon, quien respondió sin siquiera vacilar de esta forma.
-Piccolomon confía mucho en ti. A tal grado que quería que nos reuniéramos primero contigo para buscar a Hiroshi y a los demás en el mundo de los humanos.
-¿Piccolomon? –volví a preguntar…
“Vine a avisarle que su prisionero, Piccolomon, ha contactado con los niños elegidos a través de la televisión. Y eso no es todo. Piccolomon les ha dicho a esos niños que estoy infiltrado en su grupo. No precisamente señaló a alguien en específico pero lo dejó entrever”.
-Pero… pero… no merezco que me llamen líder… -contesté tratando de cambiar la conversación entre todos. –He hecho muchas cosas malas de las que me arrepiento… no puedo ser aquél del que hablan…
-Claro que puedes. –me dijo Mizuki poniéndome una mano en el hombro. –Te agradecemos por habernos buscado cuando no recordábamos lo que había pasado.
-Te agradecemos por habernos salvado de las garras de tu antiguo jefe… -dijo de nuevo Rina. –Aún cuando era tu deber obedecerlo…
-Gracias Daisuke-san, por habernos hospedado en tu casa mientras buscábamos a nuestros amigos. –contestó Gaomon.
-Gracias por haberme salvado de las garras de ese maldito Digimon. –contestó el amigo de mi padre tratando de levantarse.
-Creo que deberé estar de acuerdo con todos. –contestó Akio quien, pese a su desconfianza, se puso del lado de todos.
-Chicos… yo… -dije tratando de disuadirlos. -Yo he hecho muchas cosas malas… ¡no puedo ser su líder!
-Todos cometemos errores. -dijo Hiroshi. -Y creo que después de lo que has hecho por nosotros, no nos queda duda de qué lado estás.
-¡Está bien! –grité. -¡Si creen que soy su líder, entonces lo seré!
-¿¡Y yo qué! –gritó Gotsumon al ver que yo me llevaba todos los aplausos. -¿¡Se han olvidado del gran Gotsumon-sama!
Al escuchar eso todos comenzamos a carcajearnos, algo inusual pensando que uno de los nuestros corría un grave peligro.
-No dejaron terminar mi pregunta, chicos. –contestó un Digimon abeja demasiado molesto. –Líder Daisuke… esos comandantes hablaban mucho sobre algo de “Proyecto” y Designio”. ¿Usted sabe de qué hablaban?
-Yo tampoco entiendo de lo que hablaban… -dije. –Sin embargo, ese Agumon con bata que estaba entre los rehenes cree que soy uno de ellos.
Gargadomon se sentó frente a todos y comenzó a relatarnos algo que había descubierto hasta hace poco.
-Ayano no es “Designio”.
Escuchando tal afirmación, no pudimos soltar más que un gesto de sorpresa.
-¿Entonces para qué se la habrían llevado? –preguntó Akio. –Ellos estaban muy seguros de que la hermana de Daisuke era eso que dicen “Designio”.
-No lo sé, pero de lo que estoy seguro es que ella no es la que están buscando.
-¿Cómo lo sabes? –pregunté.
-Porque Agumon Hakase me lo dijo esta mañana antes de que se los llevaran. La estuvo estudiando unos minutos y llegó a la conclusión de que ella no es a la que llaman “Designio”.
-A ver, a ver. –trató Akio de llamarnos a la cordura. -¿Alguien puede explicarme de lo que hablan?
-Verás, muchacho. –contestó el Digimon de mi padre. –Para no hacerla tan larga, diré que el doctor Agumon está investigando sobre la existencia de dos niños humanos que por su particularidad son parte de un plan de Yggdrasil para la salvación del Digital World.
-¿Y eso qué tiene que ver? –preguntó Rina.
-El primero y más importante, es al que llaman “Proyecto”. Un niño humano cuyo poder reside en fusionarse con un Digimon sin sufrir daño físico alguno ni a corto o a largo plazo.
Todos comenzaron a voltear hacia mí.
-Sí… -dije tratando de despejar las dudas de todos. –El doctor Agumon cree que yo soy “Proyecto”, sobre todo porque me vio transformarme.
-¿Y quién es “Designio”? –preguntó Mizuki.
-”Deisgnio”… no me dijo del todo quién puede ser… -trato de hablar nuestro acompañante. –Pero dijo que su poder es tan grande que por lo general no necesita de un Digivice para poder pelear, y que puede purificar a los Digimon contaminados por la oscuridad sin la necesidad de algún dispositivo sagrado.
-¡Aaaahhh! –gritó Fanbeemon mientras miraba a su amigo.
-¿Qué pasa Fanbeemon? –preguntó Kamemon.
Después de unos segundos entre los que Steve y su Digimon hablaban en su idioma, de pronto el Digimon abeja dijo completamente sorprendido:
-Dice mi amigo que entonces él podría ser “Designio”.
Volteamos hacia nuestro acompañante silencioso, y a pesar de la tremenda revelación que nos había contado, su rostro no parecía tener ningún cambio en su reacción. Realmente no entendíamos lo que estaba pasando.
-Esto… -contestó Akio tratando de hacernos regresar a nuestra situación actual. -Creo que debemos primero rescatar a la hermana de Daisuke.
-Tienes razón. -contesté mirando hacia la torre. -Ahora tengo más preguntas qué hacerle a Yggdrasil.
-¿Puedo acompañarlos, Líder Daisuke? -preguntó Elecmon muy bravo.
-¿Podrás ayudarnos? -pregunté.
-¡Por supuesto! -gritó muy molesto. -¡Quiero encontrarme con mi amigo cuanto antes y devolverle la paz a esta ciudad!
-Creo que ya está decidido. -contesté.- Iremos inmediatamente hacia la torre, sin perder tiempo. No quedará de otra que evolucionar a la etapa Perfecta… los que puedan, claro…
-¡Ya era hora! -dijo Gotsumon alzándose.
-¡Podrá pelear con nosotros, señor Digimon? -pregunté a nuestro amigo.
-Aún me duele el cuerpo. -dijo el Digimon de mi padre. -Pero no dejaré que la hija de mi mejor amigo sea utilizada.
-¿Dónde estoy…? -respondí con una enorme pesadez en todo el cuerpo. -¿Doctor…?
-¡Por fin despertó, ojou-san! -gritó mi ¿”guardían”? abrazándome.
-¿Dónde estamos, V-chan? -pregunté asustada mirando a mi alrededor frente a una especie de rejas.
-Veo que ya despertó “Designio”. -contestó un Digimon con disfraz de mago quien se apareció frente a nosotros.
-¿Qué hacemos aquí? -pregunte de nuevo asustada. -¿Quién es usted?
-Digamos que soy alguien quien les tendió una trampa. -contesto de nuevo.
-¿Cuántas veces debo repetirte que esta niña no es “Deisgnio” *gya*? -gritó el dinosaurio naranja con bata.
-Todos sus intentos para defender a “Designio” son en vano, mi viejo colaborador. -dijo de nuevo el mago.
-¿Quién es usted? -grité nuevamente, pero sin obtener respuesta. -¿Qué es “designio”?
-No se enoje, mi niña “Designio”. -dijo el mago. -A Torkaimon-sama no le gustan los que se rebelan contra él, y si no me cree puede preguntarle a su hermano.
-Onii-chan… -dije muy triste…
¿Por qué me tienen encerrada en una jaula? Me preguntaba. Podía ver a mi alrededor una bella decoración, pero que desentonaba con la jaula que se encontraba en el medio de la sala.
-¡Onii-chan! -grité desesperada. -¡Onii-chan! ¡Quiero ver a onii-chan!
-Por eso no me gusta estudiar niños *gya*. –dijo el dinosaurio naranja llevándose las manos a la cabeza y moviendo la cabeza en señal de desaprobación.
-Ojalá Torkaimon-sama no se enoje si le llevo a esta niña… -dijo el brujo marchándose de la sala.
-¡Onii-chan! -seguí gritando.
-¡No tema por favor, ojou-san! -dijo el Digimon que me acompañaba a todos lados.
-¿Por qué me proteges tanto, V-chan? -pregunté secándome las lágrimas. -Siempre estás detrás de mí, más que mi hermano…
-Esto… yo… -dijo V-chan ruborizándose, color que se notaba más sobre su piel azul.
-Dime… -pregunté de nuevo. -¿Onii-chan te pidió que me cuidaras?
-¿Se refiere a Daisuke-san? No… no me lo pidió nadie… creo…
-¿Por qué crees? -pregunté de nuevo.
-¡Por favor, ojou-san! -gritó de nuevo mi Digimon. -Esas preguntas son muy difíciles.
-Antes de seguir con esta rara discusión, deberíamos ver la manera de salir de aquí *gya*. -contestó ese dinosaurio con bata.
-¿Pero cómo vamos a salir, doctor? -preguntó V-chan.
-No lo sé *gya*… -contestó. -Si hubiera alguna forma de romper esta jaula *gya*…
De pronto, llegó un Digimon que parecía tener un aspecto de moco enorme con ojos saliendo del cuerpo, con una charola de comida en sus ¿manos?
-¿Nume? -dijo tímido el Digimon.
-¿Numemon? –preguntó V-chan.
-Nume… -respondió el Digimon moco abriendo la celda y dejando la charola de comida en el interior.
-Baby Flame. –gritó el dinosaurio con bata, lanzando una bola de fuego al moco.
-¡Ahora! –gritó V-chan tomándome de la mano con fuerza para salir del lugar.
-¿Qué pasa? –pregunté confundida sin saber lo que pasaba.
-¡Cuidado! *gya* -gritó el dinosaurio con bata.
-¿Qué es eso? –grité volteando hacia atrás y ver que el moco comenzaba a lanzar excremento como loco.
-¡Es el ataque de Numemon! –gritó V-chan sin detenerse a mirar.
En un instante, tomamos uno de tantos pasillos a la derecha, bajando por varios escalones y luego, a una habitación, llena de antigüedades y retratos.
-¡Increíble! -gritó V-chan asombrado de ver tan gran decoración.
-¡Nume! -gritaba el moco detrás de la puerta.
-¡Numemon! -grité.
-No hay de qué temer, ojou-san. -dijo V-chan. -Mientras no abramos la puerta, Numemon no entrará.
-¿Qué es esto? -pregunté sin hacerle caso a mi Digimon, tomando entre mis manos un marco de fotografías donde reconocí al dinosaurio con bata recibiendo un reconocimiento de…
El dinosaurio con bata tomó el marco. V-chan curioso miró la foto.
-¿Usted conoció a Wizarmon, Agumon-san?
-Sí *gya*… -contestó el doctor. -Wizarmon-san financió con millones de bits a la Universidad del Digital World…
-Qué quiere decir? -pregunté.
-Wizarmon-san me contrató hace algún tiempo para trabajar para él *gya*. -contestó el doctor. -No era malo como ahora lo es *gya*.
-¿No era malo? -pregunté nuevamente.
-No entiendo cómo pudo cambiar de un momento a otro *gya*. -contestó de nuevo el doctor. -De pronto me pidió que investigara sobre los Niños Elegidos y su relación con un Digimon maligno *gya*. No entendía el motivo para hacer algo así *gya*… Cuando escuché que debía eliminarlos, escapé de esta torre y me escondí en el hospital *gya*.
-Seguramente se dieron cuenta de que estábamos aquí cuando el hermano de ojou-san salvó a Elecmon. -contestó el azul.
-¿Y por qué nos quieren? ¿Por qué me quieren a mí? -pregunté a punto de llorar.
-Wizarmon no te quiere a ti *gya*. -dijo el Agumon. -Wizarmon quiere a “Designio” *gya*.
-¿Y qué es “designio”? -pregunté de nuevo.
-Preferiría no hablar de ello *gya*. Pero “Deisgnio” es uno de los Niños Elegidos que tiene poderes que van más allá de simplemente hacer evolucionar con facilidad a los Digimon *gya*.
-¿Como mi hermano? -pregunté recordando lo que había sucedido en la ciudad, viendo a mi hermano con aquella apariencia tan horrenda, aunque sabía en el fondo que era él…
-Más o menos *gya*. -dijo el dinosaurio. -Tu hermano es un caso diferente, pero está relacionado con “Designio”.
-¿Y cómo sabe que no soy “Designio”? -pregunté extrañada.
-Porque te analicé *gya*, igual que a tu hermano. -contestó de nuevo el dinosaurio. -Tu hermano es otro niño llamado “Proyecto”, pero tú no estás relacionada con ninguno de los dos *gya*.
-¿¡Entonces sólo me trajeron a este castillo horrendo porque sí! -grité furiosa.
-¡Maldición! -gritó V-chan. -¡Los enemigos van a entrar!
-¡Y no tenemos escapatoria *gya*! -gritó el doctor Agumon.
-Si no hay un camino, debemos construirlo. -dije. -No pienso huir.
-¿Qué está diciendo, niña humana *gya*? -gritó el doctor.
-Mi hermano me defiende de todo. -dije bajando la cabeza. -Le insistí en venir a este mundo… Sé que se siente mal de haberme traído aquí y yo sin hacer nada… Quiero demostrarle a mi hermano que puedo hacer las cosas sola.
Miré hacia arriba y noté cómo V-chan sonreía.
-¿Eso significa que pelearemos? -preguntó mi Digimon sonriendo y apretando los puños.
-¡Sí! -grité.
-¡Sus deseos son órdenes, ojou-san! -gritó V-chan.
La puerta de la habitación se rompió, y los Numemon que estaban pegados a ella salieron volando por los aires.
-¡Apártense de aquí, mocos asquerosos! -gritó V-dramon.
-¡Las órdenes de Wizarmon-sama son no dejar escapar a “Designio”! -contestó uno de los mocos.
-¡Doctor Agumon! -gritó mi Digimon. -¡Lleve a ojou-san con los demás niños! ¡Los alcanzaré más adelante!
-¡Entendido *gya*! -contestó el Digimon con bata. -¡Acompáñeme, señorita *gya*!
Salimos corriendo, aunque con dificultad, el resto de escalones de la forma de caracol que tenía la inmensa escalera.
-¡Ya pronto llegaremos a la salida *gya*! -gritó Agumon Hakase.
Pero algo nos detuvo, o más bien, nos hizo rodar hasta la salida. V-chan rodó el resto de los escalones hasta chocar con nosotros.
-¡V-chan! -grité al ver a mi amigo todo herido.
-No pude contra él… -contestó.
-¿Contra quién? -pregunté asustada.
-Contra mí. -contestó una voz que aunque parecía provenir de frente a nosotros, no había nadie allí.
-¡Wizarmon *gya*! -gritó el Agumon.
-Te dije que podrías entregar a “Designio” sin problemas. -contestó el mago apareciendo instantáneamente frente a nosotros.
-¡Y yo ya te dije que ella no es “Designio” *gya*! -gritó el Agumon.
Inmóvil, no sabía que decir.
-¡Así es! -escuché que una voz familiar gritaba frente a nosotros. -¡Ayano-chan no es “Designio”!
-Veo que se han reunido todos los Niños Elegidos. -contestó el brujo.
Mi rostro se iluminó por completo al ver entre todos los muchachos a mi hermano encabezando el grupo.
Continuará…
Commentarios