The Digital World Chronicles – Capítulo 32: Terror en Light City – Parte 2
may 2Y aquí va el tercer capítulo de los que prometí para este domingo. Antes que nada, debo agradecer a Dairicrion de los foros de Pirateking por darme muchas de las ideas para continuar el fic. Sin su ayuda, creo que estaría perdido ahora mismo. Mencionaré que él ha sido quien propuso el Digimon compañero de Ayano, y si siguen a detalle mis capítulos, supongo que tendrán una idea de quién podría ser en realidad ese Roy… digo, Digimon azul, jejeje… También me dio una idea para crear un personaje, aunque lamentablemente no he podido desarrollarlo a mi gusto, pronto se dará ese salto para tener tanta importancia como los demás.
Otro a quien debo agradecer es al usuario Long_Jhon_Silver del mismo foro, pues prácticamente me obligó a escribir otra historia hace algunos años… y me gustó, jejejeje… Desde ahí le tomé gusto a este pasatiempo y he refinado varias de las técnicas basura que tenía hace varios años. Prácticamente le deben a él el que yo esté escribiendo fanfics.
Y por supuesto, no podría olvidar a los pocos lectores que tengo. Finalmente de eso se trata, que lo que me guste escribir sea del agrado de muchos. Ya saben que mi correo electrónico y los comentarios dentro de cada capítulo es para eso: Para una fuente de retroalimentación, aprender de las sugerencias de los demás y tratar de mejorar.
En este capítulo pondré algo más sobre los niños “Proyecto” y “Designio”, pero creo que algo más puede pasar… Espero les guste, aunque sea corto. Como un adelanto del gran final, sólo diré que Daisuke obtendrá una gran recompensa después de tanta lucha, creo que a final de cuentas se lo merece.
32.- Terror en Light City – Parte 2
-”Proyecto…”. -repetía constantemente. -¿De qué se trata todo esto de “Proyecto”?
-No deberías repetirte algo que ni siquiera ese doctor entiende. -contestó el Vigilante intentando calmarme.
Gargadomon, Gotsumon, Elecmon y yo subimos al segundo piso del hospital tratando de buscar algún panorámico nocturno de la ciudad que tratara de calmarnos. Pero todo era en vano: se escuchaban explosiones por doquier, los pocos Digimon que salían a las calles gritar y de pronto su voz desaparecer, y sus datos dispersarse todo el tiempo. Era como una danza de datos volar, señal inequívoca de la destrucción de la estructura de los Digital Monsters.
-Pero… es que todo encaja… -dije mientras trataba de no mirar hacia la ventana. -El por qué mi jefe me ocultó la verdad de que yo también era un elegido como los demás… El por qué me ascendió a comandante incluso cuando sabía que mi padre lo había traicionado… Todo el material de experimentación que tenía en su recinto… el secuestro de tantos niños… ¿De verdad Torkaimon tendría tanto miedo de “Proyecto” como para buscarlo incansablemente?
-Puede que Yggdrasil sea el único que pueda responder tu pregunta. -contestó el Vigilante. -Al fin y al cabo, según ese Agumon, “Proyecto” es su plan.
-¿Conocen a Yggdrasil-sama? -preguntó el Digimon eléctrico.
-Yo no… -contesté.
-Una vez me pidió conocernos, -contestó el Vigilante. -y habló con nosotros, pero nunca se presentó, a pesar de que estábamos en su morada.
-Deben ser muy importantes para reunirse con un dios. -dijo.
-Pues… importantes no creo… -dije rascándome la cabeza.
-¿Ustedes creen que Yggdrasil-sama pueda devolverle la memoria a mi amigo cuando renazca? -preguntó.
El Vigilante se acercó a Elecmon, y le dijo:
-Los recuerdos más profundos jamás se olvidan. Seguramente cuando renazca, tú lo reconocerás, y él a ti.
-Él tiene razón. -le contesté a Elecmon. -Todavía recuerdo cuando perdí la memoria… no recordaba ni a Gotsumon, pero dentro de mí sentía algo que me daba confianza, como si lo hubiera conocido de antes… Cuando recuperé la memoria, noté que tenía razón…
-¿Entonces nos recordabas cuando fuimos al mundo humano? -preguntó Gotsumon.
-No, pero sabía que podía confiar en ti. -le contesté sonriéndole.
-Me gustaría ir al Pueblo del Inicio aquí en WWW. -dijo Elecmon. -Ir y buscar el Digitama de mi amigo… pero… no sé si algún día podamos salir de esta enorme prisión…
-Te prometo que lo lograremos. -le contesté.
Gotsumon sonrió y dijo:
-¿Y si buscamos dónde dormir? Tengo mucho sueño…
El reporte de la vida en Japón en domingo fue un poco extraña. Las familias salían a pasear como siempre en las calles y plazas, pero no había manera de comunicarse remotamente. Seguramente esta caída repercutiría enormemente en las bolsas de valores mundiales, pero habría que esperar al lunes para saber qué era lo que pasaría en realidad.
-¿Ya amaneció…? -pregunté mientras algunos rayos de sol se escurrían por las ventanas del hospital pegándonos directamente.
-¿En dónde están todos? -preguntó Gotsumon.
Nos habíamos quedado dormidos en la sala de espera del hospital. Al despertar notamos que todos los Digimon que se encontraban en la sala se habían ido. Seguramente a respirar un poco de “libertad”.
-Veo que se quedaron dormidos *gya*. -respondió el Agumon con bata. -La niña humana se encuentra estable, pero necesita descanso. V-mon-san se ha quedado toda la noche con ella, creo que alguien debería sustituirlo *gya*.
-Yo me quedaré con ella si no le molesta, Agumon Hakase-san. -dijo el Digimon de mi padre. -Daisuke, ve con Gotsumon a buscar a los demás. Deben estar preocupados por nosotros.
-Sí. -contesté. -¿Quieres acompañarnos, Elecmon?
V-mon se quedó durmiendo junto a mi hermana debido al cansancio de estar despierto toda la noche, así que salí junto con Gotsumon y Elecmon a la ciudad.
-La ciudad parece transcurrir como si nada… -dije asombrado mirando el bullicio contrastado con el silencio de la noche anterior.
-Eso es en apariencia. -dijo Elecmon. -A Wizarmon-sama no le gusta que la ciudad se detenga por los estragos del toque de queda. Tampoco podemos hablar del asunto en público.
-¿Wizarmon… sama? -pregunté.
-Sí… -contestó bajando la mirada al suelo. -Wizarmon-sama es quien gobierna esta zona de WWW. Hasta hace unos días era un excelente mandatario, pero desde que se unió a las filas de Torkaimon, hace lo que quiere sin importarle las consecuencias.
-Cuando lo conocimos no parecía que fuera en realidad alguien tan importante para Light City. -contestó Gotsumon.
-¡Cierto! -dije. -Vestía como un Digimon normal… y viajó en un vagón económico de Trailmon.
-Seguramente quería despistarlos. -contestó el Digimon rojo. -Por cierto, ¿por qué vinieron a Light City?
-Buscábamos un médico. -contesté. -Y precisamente fue él quien nos dijo que en Light City podríamos encontrarlo.
-Seguramente quiere a los niños elegidos en esta ciudad para eliminarlos… -contestó.
-¡Pero no nos dejaremos! -gritó Gotsumon. -¡No le perdonaré que me haya vencido una vez!
En ese momento sonreí. Ya era hora que Gotsumon volviera a ser el mismo presumido de antes.
-¡Veo que has recuperado los ánimos, amigo! -grité.
-¡Gotsumon-sama no puede ser vencido por un brujo! -contestó, provocando que me riera.
-¿Hay más como tú? -me preguntó Elecmon.
-Sí, sólo que ellos no pueden transformarse en un Digimon. -contesté.
Tomé mi Digivice y revisé el mapa de la ciudad para localizar a los demás.
-Hay tres puntos por aquí. -dijo Gotsumon señalando un punto de la pantalla.
-Deben ser Akio, Hiroshi y el chico nuevo. -contesté. -Vayamos primero con ellos y luego buscamos a Rina y a los demás.
Al poco tiempo de caminar, encontramos un supermercado. Seguramente era donde se encontraban ellos, y no nos equivocamos. Akio, Hiroshi y Steve, al igual que sus respectivos Digimon, se encontraban comiendo panes sentados en la acera.
-Veo que se divirtieron. -les dije a modo de broma.
-Un poco, sí. -dijo Akio con la boca llena.
-¡Akio-san! -dijo Gaomon regañándolo. -¡No hable con la boca llena!
-¿Y qué es ese Digimon? -preguntó Hiroshi.
-Se llama Elecmon. -contestó su compañero Digimon. -No es muy amiguero, y expande su cola para intimidar a su enemigo.
-¿No hay nada que esta tortuga no sepa? -pregunté.
-¿Y por qué los acompaña? -preguntó.
-E… es una larga historia. -contestó el Digimon rojo cruzando los brazos y mirando a otro lado.
-Kamemon tenía razón. -dijo Akio en tono de burla. -No es muy amiguero que digamos.
-No lo culpes. -dije intentando justificarlo. -De no haber sido por nosotros, seguramente sería una nube de datos dispersándose en el cielo.
-¿Los ancianos? -preguntó Fanbeemon.
-¿Cómo saben de ellos? -pregunté.
-Tú nos contaste que ellos sólo tiene órdenes de atacar en la calle durante las noches… dice mi amigo. -contestó la abeja. -Pero los que nos topamos en el supermercado iban tan borrachos que comenzaron a atacarse entre ellos mismos…
-¿Qué clase de sujeto tendría en sus tropas a Digimon tan irresponsables? -preguntó Gotsumon.
-Seguramente alguien que ama los destrozos sin importarle las consecuencias. -le respondí.
-¡Chicos! -gritó Rina corriendo hacia nosotros con Pyocomon en brazos. -¡Qué bueno que se encuentran bien!
-Ustedes tan tranquilos comiendo, y nosotras peleando contra unas bolas asquerosas. -dijo Mizuki con Patamon en brazos.
-Veo que todos tuvimos una noche ajetreada. -dije. -Nosotros salvando a nuestro amigo Elecmon, ellos viendo a los ancianos pelear y Rina evolucionando a su Digimon a la etapa Perfecta.
-¿Qué les parece si volvemos al hospital? -pregunté.
A todos les pareció una buena idea, era hora de descansar después de una noche llena de retos. Durante el trayecto Elecmon les iba contando, en ocasiones entre lágrimas, lo que nos había ocurrido esa noche. Rina y Mizuki no daban crédito a las palabras del pobre Digimon, mientras que Hiroshi trataba de animarlo para que quitara ese semblante de su rostro.
-¿Qué pasa, Daisuke? -preguntó Rina mirando mi caminar y mi mirar.
-Ah… ¡no, nada! -grité alarmado.
-Estás ocultándonos algo. -contestó Mizuki.
-¿¡Cómo creen!? -dije de nuevo asustado.
-Cuando te pones así es que nos ocultas algo. -dijo Rina. -Lo mismo pasaba cuando llegamos por primera vez a este mundo.
-Estoy muy preocupado por lo que dijo el doctor del hospital. -terminé sin decir más.
-¿¡Eh!? -preguntó Rina.
-¿Le pasa algo a tu hermana? -preguntó Mizuki.
-No… no es sobre ella… -dije. Es… sobre mí…
-¿Sobre ti? -preguntó intrigado Akio. -¿Y qué es lo que tienes?
-Si lograra entender alguna sola palabra de lo que me dijo el doctor, no estaría tan preocupado. -dije terminantemente.
Pero al caminar, notamos que de pronto los Digimon salían corriendo asustados desde la zona del hospital. Al llegar al hospital, o lo poco que quedaba de él, vimos a nuestro amigo el Vigilante tendido en el suelo, y frente a él tres Digimon muy fuertes, entre los que pudimos distinguir a…
-¡Wi… Wizarmon! -gritó Elecmon.
-¡Rápido *gya*! -gritaba Agumon Hakase en una pequeña prisión. -¡Un doctor no puede estar como rehén *gya*!
-¡Ayano-chan! -grité cuando vi a mi hermana en la misma celda donde tenían al Agumon con bata, y junto a él un V-mon tratando de mantenerla cargando.
Debido al reposo que necesitaba mi hermana, se encontraba dormida, pero V-mon y Agumon Hakase gritaban pidiendo que los liberaran. Traté de correr hacia allá, pero un Digimon con indumentaria samurai y montando un caballo que sólo tenía los huesos del cráneo, y que además parecía que ambos estaban en el mismo cuerpo, me detuvo el paso.
-¡Así me gusta que sean los enemigos! -gritó. -¡Perseverantes hasta morir!
-¡Quítate de mi camino! -grité.
-Tienes muchas agallas, “Proyecto”. -contestó. -Y mi orgullo me motiva a pelear contra ti, aunque aún si te transformaras en el viejo Rakugamon, todavía existiría una enorme brecha entre sus poderes y los míos.
-¿Ya está “Designio” cómoda en la celda? -preguntó Wizarmon.
-¿”Designio”? -pregunté preocupado al escuchar la manera en la que hablaban de mi hermana.
-Por supuesto compañero. -contestó una enorme sábana oscura raída y una guadaña en una de sus ¿”manos”? Un Phantomon parecía ser. -”Designio” ya está preparada.
-Perfecto. -contestó Wizarmon. -Es hora de irnos, fue un placer esta reunión de comandantes.
-Y usted fue un excelente anfitrión, Wizarmon. -contestó el samurai. -Ahora veo por qué Torkaimon-sama lo eligió también, porque usted no es un inepto como sus primeros comandantes caídos en combate. ¿O no es así, “Proyecto”?
Rápidamente apreté los puños en señal de desaprobación.
-¡Wizarmon! ¡Zanbamon! ¡Phantomon! -gritó Elecmon.
-¡Rápido! -gritó Akio. -¡Todos contra los tres!
-¡Daisuke! -gritó Mizuki. -¡Ayuda al Vigilante! ¡Nosotros nos encargaremos de estos tres!
-Daisuke… chicos… No peleen… Ellos son… muy fuertes… -balbuceó el Digimon de mi padre.
-Lo que dice su amigo es cierto. -contestó el Digimon fantasma. -No duró ni cinco minutos peleando.
-Nosotros nos iremos a nuestras respectivas ciudades. -terminó el samurai. -Esperamos que “Designio” le sea de mucha ayuda.
No tuvimos ni tiempo para poder reaccionar, pues tanto Zanbamon como Phantomon abrieron cada quien un Digital Gate y desaparecieron tan pronto como pudimos parpadear.
-Double Backhand. -gritó Gaomon tratando de golpear a nuestro único enemigo.
Lamentablemente lo único que consiguió fue lastimarse más, pues Wizarmon desapareció para aparecer detrás de nosotros.
-¡Rápido! -grité. -¡Todos evolucionen!
-Me gustaría pelear con todo gusto, pero Torkaimon-sama necesita a “Designio” cuanto antes. -dijo nuestro enemigo.
-¡Deja a Ayano-chan! -grité sin obtener respuesta alguna. -¡No permitiré que te la lleves!
Pero al intentar correr hacia la prisión donde la tenían junto con los otros Digimon, Wizarmon abrió otro Digital Gate y se teleportó con su “presa” hacia su morada, seguramente.
-Ayano… chan… -dije sorprendido con un nudo en la garganta al ver que mi hermana desaparecía frente a mis ojos. -No… No debí dejar que viniera al Digital World… No la hubiera convencido…
-Daisuke… -dijo Mizuki. -Iremos a buscar a Ayano.
Era muy triste la escena, edificios en destrozos, completamente vacíos. Gargadomon estaba inconsciente en el suelo, y mi hermana había sido llevada por Wizarmon, sin saber por qué… ¿”Designio”? ¿Tal vez por eso Yggdrasil quería ver a mi hermana? ¿Ella era “Designio”? ¿Un juguete de Yggdrasil?
-Ayano-chan… -fue lo último que pronuncié antes de comenzar a llorar.
Continuará…
Commentarios