The Digital World Chronicles – Capítulo 31: “Proyecto”
may 2Este es el segundo capítulo por el primer aniversario del fanfic. Recuerdo que había prometido tener dos “What if” y un capítulo normal, pero no creo poder sacar otro “What if” para esta fecha, así que decidí tener dos capítulos normales.
¿Cómo era el fanfic original padre de esta historia? Pues puedo decir que era un guión teatral mal llevado, sin comentar la situación donde se desarrollaba y totalmente inexpresivo. La madre de Daisuke no iba a ser secuestrada, y el enemigo principal podría controlar a Daisuke desde el mundo humano, así eliminaría a los elegidos más fácilmente.
En este capítulo, volviendo a la historia original, revelaré algunas cosas sobre el verdadero poder del niño Yanami. Algo que ni él mismo pensaba que podría ser. Ahora los dejo con el capítulo y seguiré escribiendo, pues esta historia aún no acaba.
31. “Proyecto”
-¡Nooooo! -pude escuchar a Elecmon gritar.
No recuerdo siquiera lo que hice, lo único que recuerdo es que de pronto me vi frente al Nanimon que intentaba atacar al indefenso Digimon, y una espada frente a mí y a mi enemigo, bloqueando el ataque de este último.
-¡Ex-comandante! -gritó con una lentitud el otro Nanimon completamente ebrio. -¡Veo *hic* que se quiere unir a nuestra fiesta *hic*!
-¡Este Elecmon es nuestro! -preguntó el que se encontraba frente a mí.
Elecmon, asustado, apenas balbuceaba sonidos incomprensibles para mí. Sabía que estaba asustado, y más cuando me di cuenta que impulsivamente me había transformado en mi contraparte Digimon. Intenté calmarlo tratando de no moverme con brusquedad, pero sabía bien que mi aspecto en esa forma intimidaba a todo el que me mirara.
El Nanimon que se encontraba frente a mí apartó con facilidad mi espada, dándose cuenta del motivo por el que me encontraba enfrentándolos. Reacción que aproveché con facilidad para atacar al Nanimon ebrio. Éste no pudo siquiera moverse para esquivar el tajo que le hice, haciéndolo desaparecer junto con su botella de sake.
-¡Aaaaahhhh! -gritó Elecmon llevándose las manos a la cabeza y tratando de enrollarse en el suelo.
-¿Pero qué hace, comandante Rakugamon? -gritó el enemigo que quedaba. -¡No debe eliminar a uno de los nuestros!
-No sé qué es lo que pretenden matando a unos Digimon indefensos. -contesté poniéndome de espaldas a Elecmon.
-Todos los que estén fuera del toque de queda deben ser… -gritó el “anciano”.
-¡Me da igual! -grité.
Nanimon intentó lanzar un puñetazo contra mí, pero fui ágil y me levanté del suelo, provocando que mi enemigo se atorara con su puño entre los escombros. Acto que aproveché para tomar mi espada y eliminarlo de la misma forma en que lo había hecho con su “amigo”. Al terminar, me apoyé sobre mi espada y dije:
-Eran unos debiluchos…
Al prestar atención a mi alrededor, pude notar cómo Elecmon estaba tan asustado que no podía ni moverse. Decidí regresar a mi forma humana para que no sintiera temor, pero provoqué lo contrario, pues intentó salir corriendo, pero lo detuve agarrando uno de sus brazos.
-¡Por favor! -gritaba aterrorizado mientras forcejeaba para intentar escapar. -¡No me haga nada! ¡No volveré a estar fuera de un edificio cuando suene la alarma! ¡Pero por favor, no me mate!
Como pude, me acomodé de tal manera que Elecmon pudiera verme, y sonriéndole, poniendo mi otra mano sobre él, le dije:
-Tranquilo… Esos Nanimon no atacarán, pero es mejor que entremos al hospital antes de que alguno de sus amigos intente hacer algo nuevamente.
El Digimon de mi padre salió del edificio, aún con mi hermana en la espalda, gritando.
-¿¡Pero cómo se te ocurre pelear contra dos enemigos así!? -gritó. -¡No podemos desperdiciar nuestras energías ahora mismo! ¿¡Y si alguno de los aliados de ese maligno sabe que estamos aquí!?
-Ellos ya lo saben. -contesté. -Lo saben desde el momento en que Wizarmon huyó después de intentarnos atacar.
Los tres, o bueno… cuatro, entramos de nuevo al hospital. Pero todos los pacientes miraban atónitos lo que había sucedido hasta ahora.
-Al parecer aún no olvidan quién era ese ex-comandante… -dije bajando la mirada.
-Por eso te dije que era mejor que no pelearas. -contestó el Vigilante. -Sólo llamaremos más la atención y pensarán que estamos formando parte de esta revuelta.
Después de encontrar una máquina expendedora dentro del edificio, V-mon nos invitó a todos una lata de jugo. Quizás eso ayudaría a nuestro “nuevo” acompañante a pasar el trago amargo que suponía perder a un amigo.
-Toma. -dije entregándole la lata.
-No quiero. -contestó asustado a la vez que enojado.
-¿Puedo intentarlo? -preguntó Gotsumon.
-De acuerdo. -dije. -Pero no sé si puedas lograr algo más de lo que intenté.
Gotsumon le entregó con toda naturalidad la lata de jugo, pero ante la negativa de Elecmon de recibir algo de nuestra parte, le dijo:
-No será suficiente, pero podría ayudar a calmarte de todo esto.
Elecmon aceptó finalmente la bebida, y tomándola poco a poco, comenzó a llorar.
-Lamento lo que pasó con tu amigo. -dije. -Debí haber actuado antes…
-Hipócrita. -dijo Elecmon en voz baja.
-¿Puedo saber a quién le llamas “hipócrita”? -pregunté, creyendo saber a quién le decía eso.
-¡A usted, maldito esbirro de Torkaimon! -gritó finalmente. -¡Todos en Light City sabemos lo que ha hecho en Folder! ¿Qué quiere de nosotros? ¿Por qué decidió “ayudarme”?
Tragando saliva, e intentando contener mi rabia, dije:
-Reparar el daño que hice. Vengarme de aquél que nos hizo tanto daño a mí y a las personas que quiero, de aquél al que alguna vez obedecí por temor… No podía quedarme de brazos cruzados mirando lo que pasaba…
-Lo que quiere decir el hermano de ojou-san es que queremos vencer a ese maligno. -contestó el Digimon azul.
-¿Podrías decirnos por qué esos Nanimon los atacaron? -preguntó finalmente el Vigilante.
Elecmon, un poco avergonzado, movió la cabeza en señal de afirmación y dijo:
-¿Escucharon esa alarma estruendosa?
-Sí, todos la escuchamos. -contesté.
-Esa alarma indica el toque de queda en Light City. -Una vez que suena, todos los Digimon debemos buscar refugio en donde sea, o si no… los soldados de esos comandantes nos matarán.
-Eso es feo. -dijo Gotsumon.
-¡No podemos hacerles frente! -dijo el Digimon a punto de llorar. -¡Tenemos qué escondernos hasta el amanecer cuando por fin podemos salir con libertad! ¡Todo por culpa de esa maldita reunión de comandantes! ¡Light City está sitiada! ¡Nadie puede entrar ni salir de aquí! ¡Estamos encerrados!
-Por eso… por eso el Guardromon nos miró extraño cuando dijimos que habíamos llegado aquí… -dije.
-Me pregunto si los demás estarán escondidos. -dijo el Vigilante.
-Eso espero. -comenté.
En eso, inmediatamente mi Digivice comenzó a sonar, así que lo tomé entre mis manos.
-Es Hiroshi. -dije mirando al resto del grupo. -¿Qué pasa? -pregunté.
-¿Pudieron llegar al hospital? -preguntó nuestro amigo desde la pantalla del dispositivo.
Revisando a detalle lo que sucedía, noté que estaban dentro de un establecimiento, pero parecía más que un lugar tranquilo, todo un caos.
-Sí. -dije. -¿En dónde se encuentran?
-En un supermercado. -contestó. -Han sellado las puertas para que nadie salga. Akio quiere que Gaogamon rompa los vidrios, pero no estoy convencido de que deba hacerlo. ¿Sabes por qué está pasando esto?
-¿Escuchaste esa sirena? -pregunté.
-Sí. -contestó el otro susodicho. -Pensé que me iba a quedar sordo.
-Bien. -contesté. -Resulta que al final los tres comandantes de Torkaimon están reunidos aquí. Han puesto esa sirena para que nadie salga de los edificios, bajo pena de ser eliminados.
-¿¡E… eliminados!? -gritó Hiroshi.
-¡Pero no se preocupen! -dije. -Si están dentro del supermercado no les harán nada. Nadie puede salir a las calles hasta el amanecer, así que me temo que nos podremos ver hasta que amanezca.
-¡Bien! -dijo. -Será hasta mañana cuando nos reunamos todos.
Guardé mi dispositivo dando por terminada la conversación.
-Es inútil. -contestó Elecmon.
-¿Qué es inútil? -preguntó Gotsumon.
-Nadie ha podido hacerle frente a tantos armados. -siguió hablando. -Greymon… Kentarumon… Monzaemon… todos ellos fueron eliminados con facilidad…
-Y de los Vigilantes ni sus luces. -contestó el Digimon de mi padre.
-Ellos fueron los primeros en ser eliminados. -dijo. -Sólo enviaron a una tropa, y todos fueron exterminados.
Me levanté de mi asiento y le dije:
-No puedo devolverle la vida a tu amigo. Pero estoy seguro que mis amigos y yo podremos devolverle la paz a esta ciudad. ¿Verdad, Gotsumon?
-Yo… -dijo Gotsumon todavía desconfiado.
-¿De verdad? -preguntó Elecmon a punto de llorar de nuevo.
-Así es. -volví a hablar. -Ese es el principal motivo por el que llegamos al Digital World.
-¡Ojou-san está ardiendo en fiebre! -gritó V-mon asustado interrumpiendo esa promesa que estaba haciéndole a Elecmon.
-¡Maldita sea! -refunfuñé. -¡Y aún no nos atienden!
De pronto, un Agumon con bata de médico salió de una de las salas, y acercándose a nosotros, nos dijo:
-Pueden pasar. Les atenderé en unos segundos *gya*.
Gargadomon entró primero a la sala y dejó a mi hermana acostada sobre una cama.
-Ojou-san… -decía preocupado el Digimon azul mientras le tomaba la mano a mi hermana.
-Tranquilo, V-mon. -contesté tratando de sonreír. -Ayano-chan estará bien…
-Ummm… -musitó el Vigilante. -Esos tubos los he visto antes…
Al mirar hacia donde señalaba el Digimon de mi padre, pude notar que yo igual recordaba esos tubos…
-¿Podrían ser…? -pregunté algo asustado mirando al Vigilante.
-¿Qué le sucede a la paciente *gya*? -preguntó el Agumon con bata.
-No sabemos. -explicó el Vigilante. -Sólo sabemos que de pronto comenzó a presentar fiebre y cansancio.
-Bien *gya* -dijo. -Déjenla en esa cama y salgan de la sala.
-No lo haremos. -dije rotundamente desafiándolo. -Por el bien de ella, prefiero estar a su lado mientras la revisa.
De pronto, sentí como la fuerza de una vara golpeaba contra mi cabeza.
-Estos son secretos de un Doctor *gya* -dijo molesto. -No puedo permitir que años de investigación sean vistos por un humano y unos Digimon ajenos al asunto *gya*.
-No nos iremos de aquí sin que antes nos explique qué son esos tubos. -contestó Gotsumon.
-Nosotros no nos regimos de las leyendas *gya* -contestó el doctor. -Pero me llama la atención una en especial… “Proyecto”…
-¿”Proyecto”? -pregunté.
-Como dije antes, no lo entenderían *gya*. -siguió hablando el dinosaurio amarillo con bata. -Antes debería resolver el misterio de a dónde fueron a dar treinta tubos con la misma forma…
Al decir eso, el Digimon de mi padre y yo nos miramos fijamente. ¿Podría ser que mi antiguo jefe era tan erudito como este Agumon con bata? A lo mejor le había robado al Doctor tantos tubos para realizar sus experimentos, pero…
-¿Ustedes saben algo acerca de eso *gya*? -preguntó el Doctor mirándonos a ambos.
-No, nada… -dije apresurado para que no supiera que quizás conocíamos el paradero de dicho material de investigación.
-Está bien *gya*. -siguió hablando. -Dejaré que se queden aquí con la condición de que no toquen nada *gya*.
-Gya, gya, gya. -dijo Gotsumon. -¿Hay otra cosa mejor que pueda decir aparte de eso?
-¡Respeta a alguien que ha estudiado un doctorado *gya*! -gritó el Agumon golpeando a mi amigo de roca con su vara.
-Lo mejor que podemos hacer es esperar a que el doctor haga su trabajo. -contestó el Digimon de mi padre.
-Tiene razón. -dije.
El Doctor Agumon comenzó a pasar una serie de maquinaria extraña sobre Ayano-chan, y después de unos minutos, al final dio su diagnóstico.
-Lo que le pasa a la paciente no es muy grave *gya*. Sólo necesita un descanso de mínimo un día y estará como nueva *gya*.
-¿Y qué tiene? -pregunté preocupado.
-¿Conocen sobre el Digisoul *gya*? -preguntó.
-No tengo idea… -dije.
-El Digisoul es la fuerza que proviene dentro del alma del humano. -contestó el Digimon de mi padre. -Los Digimon no lo poseemos pero podemos ser influenciados por éste.
-Así es, señor Digimon *gya*. -contestó el doctor. -Pero también hay otro detalle. El Digisoul en el humano es fácilmente corrompible *gya*. Cualquier sentimiento ajeno a la pureza de los corazones de los humanos puede traer consecuencias catastróficas tanto al Digital World como al humano en sí *gya*.
-¿Y eso qué tiene que ver con Ayano-chan? -pregunté.
-La niña humana tiene el Digisoul demasiado contaminado por el estrés. -dijo el doctor.
-¿Contaminado? -preguntó V-mon.
-Entiendo… -contesté.
Para mí, el estar activo de esa forma ya era como el pan de cada día, huyendo de las leyes del bien y haciendo el mal como me viniera la gana, y los demás podían resistir eso por lo que veía, pero Ayano-chan era la más pequeña del grupo… ¿Cómo iba a poder soportar tanta persecución y peleas? Por esa razón me oponía a que viniera al Digital World a pelear junto con nosotros, por eso le insistí que no viniera… No me importaba que tuviera a un Digimon dragón de su lado, esto no era para ella…
-Onii-chan… -dijo despertando de su sueño.
-¡Ayano-chan! -dije acercándome a ella. -Nos iremos ahora mismo a casa…
-¿Qué? -se sorprendió el Vigilante.
-No… -dijo mi hermana. -No quiero regresar a casa…
-¡Pero nos iremos! -seguí contradiciéndola. -¡Todo esto es por haberte traído hasta aquí!
-Onii-chan… -comenzó mi hermana a apretarme la mano comenzando a llorar. -Todos dicen que no puedo hacer nada… mamá y papá siempre hacen todo por mí… también cuando me meto en problemas das la cara por mí, onii-chan… No me dejan hacer nada por mí misma… No entiendo lo que pasa, o por qué tenemos que estar aquí… Pero si no puedo hacer nada por los demás, yo, yo…
-Ayano-chan… -dije resignado.
Me podía sentir identificado con ella. Es decir… todavía mantenía fresca la preocupación de mi madre cuando le dije que quería venir a este mundo sin importar las consecuencias. Pero no sabía cómo ser congruente con lo que trataba de decir mi hermana…
-Tu hermana tiene razón, Daisuke. -contestó el Vigilante. -No lo digo porque sea una obligación estar en este mundo. A final de cuentas ya no hay marcha atrás.
-Olvidaba que no podemos regresar a casa. -contesté bajando la mirada. -Pero… no quiero que vuelvas a darme esta clase de sustos…
-Será mejor que dejen descansar a la paciente *gya*. -contestó el Doctor. -Tengo aquí el suficiente desarrollo para que su Digisoul logre descontaminarse del todo.
-Entendido. -contestó V-mon. -Pero quisiera permanecer con ojou-san si no le…
-Agumon Hakase-sama. -contestó un Guardromon entrando a la sala de pacientes.
Sin embargo, de pronto se callaron todos, y Guardromon me miró fijamente, luego se dirigió al que suponemos era su mentor, y comenzó a hablarle en voz baja a tal grado que ninguno de los presentes logró captar la conversación. De pronto, el Agumon con bata se acercó a mí y se quedó mirándome fijamente.
-¿Es cierto lo que comenta mi ayudante *gya*?
-¿Qué cosa? -pregunté.
-Que puedes transformarte en un Digimon a voluntad *gya*.
-Bueno, yo… podría decirse que así es… -contesté un poco avergonzado.
-Ya veo *gya*. -dijo. De pronto, su gesto de asombro fue cambiando poco a poco, y le dijo a su Guardromon. -Enciérralo en uno de esos tubos *gya*.
-¿Eh? ¿Pero qué rayos…? -Fue mi reacción cuando Guardromon me inmovilizó y me arrastró hacia uno de los tubos.
-¿Qué le hacen a Daisuke? -preguntó preocupado Gotsumon.
-No permitiré que… -contestó el Digimon de mi padre intentando sacar sus armas.
Pero Agumon Hakase se interpuso entre Guardromon y ellos, y dijo:
-No entenderían lo que estoy haciendo *gya*. Tengo mis sospechas de que este chico podría ser la clave de mi investigación.
-¿Investigación? -pregunté mientras me encerraban. -¿¡Qué clase de investigación!? ¡No soy un conejillo de indias!
Al Guardromon cerrar la prisión donde me confinaron, cayó una especie de casco que se colocó sobre mi cabeza. El Agumon con bata se dirigió a una computadora y oprimiendo unos botones, se encendió un monitor con una serie de datos.
-Interesante *gya*. -contestó el Agumon con bata mirando a su computadora.
-¿Qué es interesante? -seguí gritando pidiendo que me dejaran salir.
Inmediatamente el casco se levantó de su lugar y el tubo se abrió finalmente. Intenté golpear al maldito Agumon, pero sin siquiera voltear hacia mí, me golpeó con su vara.
-¿¡Qué estás…!? -pregunté desafiante mientras mantenía su vara sobre mi cabeza.
-Silencio, “Proyecto” *gya*. -dijo el Agumon.
-¿”Proyecto”? -pregunté.
-¿De qué habla, Doctor? -preguntó el Vigilante.
-Si mis expediciones a las afueras de Light City han rendido frutos… -comentó el Doctor. -Entonces creo que estoy frente a lo que los murales en las cuevas se refieren a “Proyecto” *gya*.
-¿Y qué significa “Proyecto”? -pregunté todavía con la vara del Agumon sobre mi cabeza.
-¿Cómo les explicaré sobre el tema a estos sujetos *gya*? -susurró después de tomar aire.
Agumon Hakase recogió su vara, la acomodó y se sentó frente a su enorme computadora. Moviendo su ratón de un lado a otro, abrió unas diapositivas, y a modo explicativo, comenzó a narrar:
-Estos son los murales que descubrí en mi última expedición a las cuevas fuera de Light City *gya*.
-No entiendo lo que dice… -contestó Gotsumon.
Increíblemente, a pesar de que estaba escrito en el idioma de los Digital Monsters, ni Gotsumon, V-mon, el Digimon de mi padre, o inclusive yo, pudimos leer lo que mostraban esos murales.
-Es comprensible *gya*. -contestó el Doctor. -Mi hipótesis es que el idioma escrito en los murales es el idioma madre de todos los lenguajes de programación existentes *gya* Mi teoría es que es apenas un nivel más alto que el lenguaje binario *gya*. Pero ese no es el asunto *gya*.
-¿Y qué dicen esos textos? -preguntó interesado el Digimon azul.
-Cuentan que Yggdrasil encargó a un grupo de niños humanos el cuidado del Digital World *gya*.
-Pero… eso no es nada interesante. -espeté. -Es decir, mi padre y sus amigos también vinieron a este mundo cuando eran niños…
-¡Aún no termino de hablar *gya*! -gritó Agumon golpeándome de nuevo con la vara. -Como decía *gya*, han venido grupos de Niños Elegidos cada determinado tiempo a este mundo, pero ninguno de ellos cuadra con la descripción de “Proyecto” o de “Designio” *gya*.
-¿Y qué o quiénes son “Proyecto” y “Designio”? -pregunté de nuevo.
-”Designio” es un niño elegido que puede purificar a los Digimon contaminados por la oscuridad sin la necesidad de algún dispositivo sagrado *gya*. Y “Proyecto” es un niño elegido que a simple vista puede parecer común y corriente *gya*. Sin embargo, su verdadero poder reside en que puede fusionarse con un Digimon *gya*.
Al escuchar esa declaración, me quedé helado.
-¿Y puedo saber por qué le llaman “Proyecto”? -pregunté.
-Según los muros, se le llama “Proyecto” porque Yggdrasil decidió hacer un proyecto de híbrido entre humanos y Digimon *gya*. En cuando ese niño elegido posara un pie sobre el Digital World, Yggdrasil le encargaría la misión de ser precursor en ese “proyecto” *gya*.
-¿Y todos esos tubos… para qué son? -pregunté por última vez.
-Son para investigar a “Proyecto” *gya*. -contestó. -Gracias a él puedo analizar el Digisoul de los humanos con facilidad. Son una versión mejorada e indolora de los primeros tubos que desarrollé *gya*. Sin embargo, me gustaría saber a dónde fueron a parar alrededor de treinta de esos tubos de investigación, los primeros que desarrollé *gya*. Pero no importa… según estos análisis, tu Digisoul y los datos del Digimon al cual te puedes transformar, están perfectamente equilibrados, a tal grado que no se mezclan *gya*.
-¿Y eso es bueno? -pregunté viendo tantas coincidencias entre lo que pasaba y lo que relataba el Doctor.
-Es excelente *gya*. Si se llegaran a mezclar esos datos, ese híbrido sería una completa corrupción de datos que desencadenaría en una aberración del Digital World. “Proyecto” tiene la habilidad natural de separar esos datos y manipularlos a su voluntad *gya*.
-Entiendo… -dijo Gotsumon bajando la mirada.
-Sin embargo, no me cuadra que un Digimon virus y un humano puedan fusionarse a tal grado *gya*.
-¿Qué quiere decir, doctor? -preguntó el Vigilante.
-En que por lo general, los Digimon elegidos para la misión de “Proyecto” no son de tipo Virus *gya*.
-Entonces… -murmuré por lo bajo.
-¿Entonces qué *gya*? -preguntó Agumon.
-¡No, nada! -dije apresurado.
-Bueno, espero que la explicación sobre mi investigación les haya interesado *gya*. -culminó Agumon Hakase. -Niño… si de verdad eres “Proyecto”, espero que logres restaurar la paz que los malignos le han robado a Light City y al Digital World *gya*.
V-mon decidió quedarse en la sala acompañando a mi hermana quien se había quedado dormida. Mientras, Gotsumon, el Vigilante y yo, salimos de la sala buscando algún lugar dentro del hospital dónde descansar. Elecmon notó mi cara de preocupación ante tales revelaciones del doctor.
-¿Pasó algo con la niña? -preguntó. -Trae una cara de preocupación, señor…
-No… no es eso… -dije sin siquiera mirarlo de frente. -Ella está bien… sólo necesita descansar y en unos días podremos partir de la ciudad.
-¿Entonces qué tiene? -preguntó de nuevo.
-Sólo… pensaba en varias cosas… -dije sin mirarlo a los ojos.
¿Podría ser… que mi antiguo jefe hubiera conocido sobre la leyenda de “Proyecto”? ¿Podría ser que en realidad el secuestro de tantos niños fuera para buscar a “Proyecto”? Era demasiada coincidencia que ese maldito me hubiera mantenido como parte de su armada a pesar de que sabía que era hijo del que lo había traicionado hacía mucho tiempo… Quizás no quería que me enterara de la existencia de este elegido, para que no se me ocurriera detenerlo por mis propios medios…
Continuará…
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