The Digital World Chronicles – Capítulo 28: Tratando de seguir adelante
mar 31Jejeje, lamento escribir hasta dos capítulos seguidos, pero es que no había podido publicar el 27 anteriormente en el blog.
28. Tratando de seguir adelante
-¡Wizarmon es aliado de Torkaimon! –grité por fin. -¡Ha estado vigilando nuestros pasos y no dejará que lleguemos tan fácil a Light City!
-¿¡Qué!? –gritaron todos.
-“A Torkaimon-sama nunca le han gustado los metiches que se interponen entre él y su plan de crear un nuevo Digital World, ex-comandante Rakugamon.” –dijo una voz diferente a la de Trailmon desde el altavoz.
-¡Es Wizarmon! –gritó V-mon.
-“Así es.”- contestó esa voz. –“En estos instantes, Trailmon no es consciente de sus actos, pues lo estoy manipulando para que no puedan llegar a Light City.”
Entonces, el movimiento de Trailmon se detuvo bruscamente, haciendo que Mizuki saliera de las duchas, tratara de cubrirse rápidamente con una toalla y ponerse de pie. Ayano-chan cayó del sofá, pero un ágil V-mon logró evitar que cayera al suelo, y los platillos del comedor se desparramaran en el piso. Acto seguido, sentimos cómo Trailmon volvía a moverse, pero esta vez su movimiento era un poco extraño, lo cual pudimos confirmar cuando salimos del vagón mirando hacia el exterior y vimos cómo Trailmon avanzaba en reversa.
-¡Maldito! -grité furioso.
-¡Miren! -dijo Mizuki apuntando hacia nuestra derecha. -¡Por allí!
Observando hacia donde indicaba Mizuki, pude ver, al igual que todos, a Wizarmon en otro Trailmon, más robusto, negro y perfilado.
-¡Eres un cobarde! -gritó Akio. -¡Ven aquí y pelea como los hombres!
-Lo haría. -dijo. -Pero debo reunirme con otros comandantes en Light City. Así que si me disculpan…
-¿Comandantes? -pregunté. -¿Quieres decir que hay más?
-¡Gear Sting! -gritó Fanbeemon lanzando sus aguijones contra el enemigo.
Pero como era de esperarse de un adulto, pudo esquivar con una agilidad, o quizás por su magia, aquél ataque. Entonces, alzó su mano, formó una especie de bola naranja alrededor de éste, y…
-Thunder Cloud. -dijo Wizarmon lanzando su ataque hacia nuestro vagón.
-¡Ayano-chan! -grité entrando al vagón, a pesar del estruendo que se produjo.
El techo del vagón comenzó a desplomarse.
-¡Daisuke! -gritó Gotsumon asustado.
Lo único que pude ver fue cómo el candelabro del vagón se desplomaba sobre nosotros, cerré los ojos tratando de esperar que Ayano-chan no sufriera daños, pero afortunadamente contamos con un león, un Vigilante y un dragón fortachón salvándonos de ser aplastados.
-¿Se encuentran bien? -preguntó el Digimon de mi padre.
-Wizarmon no nos va a dejar por un buen tiempo. -contestó Leomon.
-Hay que llevar a ojou-san hasta Light City sin contratiempos. -dijo V-Dramon.
-Sí. -afirmé moviendo la cabeza mientras abrazaba con fuerza a mi hermana.
-¿Se encuentran bien? -preguntó Hiroshi desde el barandal del final del vagón.
-¿Qué diablos te pasa, Wizarmon? -grité furioso, no sin antes correr hacia afuera y plantarme frente a dicho “comandante”.
-Mi deber es eliminar a todos los niños elegidos, en especial los de los hijos del elegido.
-¡Eres un…! -refunfuñé apretando los puños. -¡Vamos, Leo…!
Pero el joven nuevo, parecía estar más extraño que de costumbre, pues a pesar de estar relajado, o al menos ese era su semblante, una especie de halo color café lo envolvía a él y a su amigo Digimon.
-¡Tú quédate cuidando de tu hermana! -gritó Fanbeemon. -¡Ella te necesita ahora mismo! ¡Nosotros nos encargaremos de este asistente!
-¿Asistente? -preguntamos todos ante extraña “palabra”, que parecía ser más sacada de un error de traducción que de otra cosa.
-No creo que sea de mucha ayuda alguien que no demuestra sentir dolor ante la muerte de uno de sus cercanos.
Al esuchar las palabras del mago, todos volteamos a mirar a nuestro “amigo”. Sabía que era raro, pero no entendía ese comentario. Pero sin prestar atención a eso, notamos cómo el chico nuevo lanzaba su Digivice al cielo, concentraba todo ese extraño halo en un solo punto de una de sus manos, y como formando un arco con sus manos, apuntó directamente al dispositivo sagrado, lanzó dicha energía pegando contra el Digivice, y se produjo una evolución.
Un enorme avispón, con un aguijón metálico y una especie de turbinas cerca de sus alas. Un Waspmon por completo.
-Creo que necesitaré refuerzos. -contestó el Digimon mago. -Magic Game.
Sobre el Trailmon enemigo, se formaron alrededor de Wizarmon 13 réplicas de él mismo, quizás para despistarnos a todos, pues rápidamente comenzaron a moverse danzando para mezclar al real entre los demás imaginarios.
-Juu Ou Ken. -gritó Leomon lanzando uno de sus famosos puños contra alguno de los Wizarmon, pero no logró darle al verdadero. Al contrario, éste desapareció, pero no estábamos en plan de eso.
-Thunder Cloud. -lanzó Wizarmon su ataque especial, el cual multiplicado por sus réplicas, logró darle de lleno a mi amigo Digimon.
-¡Leomon! -grité al ver cómo caía este del techo del vagón, degenerando en el viejo Gotsumon.
Por fortuna pude tomarlo antes de que por algún motivo rodara y cayera al suelo y no en el vagón, lo cual hubiera resultado más desastroso.
-¿Estás bien, Gotsumon? -pregunté preocupado.
El joven nuevo habló con su Digimon en el idioma que ellos dominaban a la perfección, y fue entonces cuando…
-Turbo Stinger. -recargando aquellas turbinas, logró apuntar un rayo desde su aguijón contra el Wizarmon 8 contando de izquierda a derecha.
Pareció ser que ese era en realidad el verdadero enemigo, pues cuando el golpe dio de lleno contra el Digimon mago, todas sus réplicas desaparecieron instantáneamente, incluido él.
-¡Lo logramos! -gritó Akio de alegría.
-Todavía no. -dijo Waspmon.
-Veo que son más fuertes de lo que pensé. -contestó Wizarmon escalando desde el Trailmon enemigo con dificultad. -Torkaimon-sama tenía razón… Los espero… en Light City… quizás hay unos enemigos que podrían hacerles frente… incluso podrían matarlos….
Y diciendo esto, abrió un Digital Gate frente a su Trailmon, el cual cruzaron y desaparecieron. Waspmon intentó seguirlos, pero el Digital Gate se cerró rápidamente y el Digimon de nuestro nuevo amigo no pudo llegar a tiempo, así que regresó a nuestro lado, degenerando a Fanbeemon.
-¿Quién eres tú? -le pregunté al joven nuevo, ciertamente me sorprendía la manera en la que logró evolucionar a su compañero de viaje, y me intrigaba sobre todo las declaraciones de Wizarmon… Pero ni él ni su Digimon quisieron respondernos.
-Se fue ese brujo… -dijo Akio.
-¿Te encuentras bien, Gotsumon? -pregunté asustado abrazando a mi amigo de roca.
-Daisuke… -dijo mi amigo con las pocas fuerzas que le quedaban. -Perdona por no haber peleado como debía…
-No, Gotsumon. -dije. -Tranquilo… estamos bien todos… Descansa mi amigo…
Gotsumon cerró los ojos y se dispuso a dormir, agotado por el tremendo golpe recibido. Lo cargué sobre mi espalda y lo llevé al suelo dentro del vagón, mientras V-Dramon se disponía a poner unas sábanas para colocarlo y dejar que durmiera un poco.
-¿Cómo está Ayano-chan? -pregunté.
-Ojou-san está bien, creo… pero no sé si resista hasta Light City.
-Y si el tren sigue avanzando en reversa, menos podremos llegar a tiempo. -dijo Mizuki.
-¡Cierto! -grité. -¿¡Cómo vamos a despertar a Trailmon de su trance!?
Trailmon seguía avanzando en reversa. Sabíamos que aún seguía bajo el influjo del enemigo cuando nos dijo:
-”Mi deber es llevar a los Niños Elegidos a su tumba”.
-¿¡Eh!? ¡Yo no quiero morir! -gritó Hiroshi alarmado.
-Calma, calma. -trataba Akio de controlarnos a todos. -Daisuke, ¿sabes qué puede estar haciendo que Trailmon actúe de esta forma?
-No tengo idea… -dije resignado. -Probablemente mi antiguo “jefe” estuviera realizando alguna forma de controlar a los Digimon a su voluntad.
Kamemon se apartó del grupo para dirigirse a las “cabinas” del tren. Hiroshi, al ver a su Digimon apartándose, corrió detrás de él.
-¡Oye! ¿A dónde vas? -preguntó.
-Aquí. -dijo Kamemon sin más, apuntando a los controles de la cabina del tren.
-¿Qué quieres que…? -preguntó Hiroshi, cuando al parecer comenzó a pensar seriamente. -¿Esto?
Preguntó al tomar el Digivice entre sus manos, con una respuesta afirmativa de parte de su amigo. Hiroshi apuntó la pantalla del Digivice hacia el tablero, lanzando un fuerte destello de luz.
-¿Qué pasa? -preguntamos todos al escuchar los gritos de Trailmon mientras éste se sacudía con violencia.
-¡Sólo un poco más…! -dijo Hiroshi sosteniéndose con fuerza de un barandal para evitar caer y hacer que el esfuerzo fuera en vano.
Y al final resulto un éxito. Trailmon de pronto se detuvo, sus gritos desaparecieron, y todo parecía ir bien, ¿o no? Corrimos todos hacia el vagón de operaciones, y me sorprendí al ver lo que vi en el suelo.
-Un Digicore negro… -dije sorprendido.
-Parece bola de boliche. -contestó Akio tratando de agarrar con sus manos el susodicho Digicore.
-¡No lo toques! -grité advirtiéndole. -¡Si lo haces, también te volverás en contra de nosotros!
-Bueno, tú estabas en contra de nosotros, y que yo sepa no tenías una de estas bolas dentro de ti. -contestó.
-¿¡Qué estás tratando de decir!? -contesté enojado al escuchar tales afirmaciones.
-¡Basta, Akio-san, Daisuke-kun! -gritó Gaomon tratando de calmarnos a ambos.
-¡Pero claro! -siguió hablando sin hacerle caso a su amigo. -¡Ahora que tu hermana menor está aquí, tratas de hacerte el santo!
Lo único con lo que pude reaccionar fue con un golpe de puño en la cara.
-¡Daisuke! -gritó el Digimon de mi padre. -¿¡Pero qué te pasa!?
-Lo que menos quería era traer a Ayano-chan a este mundo desconocido. -dije bajando la mirada. -¡Mira en lo que nos estamos metiendo por haberla traído! ¡Mi hermana está enferma! ¡No es por tratar de hacerme el santo! ¡También me preocuparía si alguno de nosotros estuviera en serios problemas! ¿¡Cómo puedes tomar las cosas tan a la ligera cuando alguien está enfermo!? ¡Tenemos dos bajas en este preciso momento, no es para burlarse!
Entonces se hizo un silencio absoluto de parte de todos.
-¿Cómo… puedo deshacerme de este Digicore? -preguntó Hiroshi temeroso de recibir una respuesta a gritos.
-Air Shot. -disparó Patamon hacia el Digicore negro, deshaciéndose de la manera más pronta.
-¿Tan pronto? -preguntó Hiroshi.
-No conozco la razón de ser de que el Digicore se vuelva negro. -contesté. -Seguramente se había vuelto inestable después del disparo de la luz sagrada.
-Trailmon… ¿se encuentra bien? -preguntó Rina.
De pronto, las luces del tren comenzaron a encenderse, como si indicara que en realidad Trailmon comenzara a recuperarse.
-“¿Qué… qué pasó?” -comenzó a preguntar el viejo tren.
-¿Se encuentra bien, Trailmon-san? -preguntó Gaomon preocupado.
-“¿Eh? ¿Dónde estoy? ¿Quiénes son ustedes?” -volvió a preguntar el Digimon tren.
-¿Acaso no nos reconoces? -pregunté. -Nos estabas llevando a Light City, incluso nos otorgaste el vagón de primera clase.
-“No…” -siguió relatando Trailmon. -“No logro recordarles… ¡Esperen! ¿Ustedes no son humanos?”
-Bueno, al parecer lo somos… -contestó Akio en su tono de broma.
“¿Ustedes son los hijos de los Niños Elegidos de hace treinta años?” -preguntó Trailmon muy asombrado. Tal parecía ser que de verdad no nos hubiera reconocido desde un principio.
-Bueno, sí… lo somos… -contesté mirando a mi hermana.
-¡Cómo no me di cuenta desde un principio! -gritó Trailmon cada vez más feliz. -¡Ustedes de verdad son los salvadores del Digital World! ¡Repiten la hazaña de sus padres, es increíble!
-¿La hazaña… de nuestros padres? –preguntó Rina. –Creí que el señor Yanami era el héroe del Digital World.
-En esencia así fue. –contestó el Digimon de mi padre. –Sin embargo, de no ser por los demás, el esfuerzo de Kaito y el mío hubiese sido muy pequeño en comparación con el de ese maldito Digimon. El suceso fue que en realidad la emboscada la realizaron los demás, y el padre de Daisuke sólo fue quien pudo desmantelar la organización por dentro.
-De no ser por los demás… -contestó Hiroshi.
-Mi padre y mi madre… -le seguí la frase. -hubieran sido asesinados por mi antiguo jefe… tan sólo por haberlo traicionado.
-¿Ves Daisuke? -preguntó el Vigilante. -De no ser por los demás, nadie sabe qué habría pasado mientras nos encontrábamos en los calabozos.
-¿Mi hermana… también? -pregunté volteando hacia ella. -¿Ella también tenía qué venir?
-Los Elegidos fueron designados por Yggdrasil. -dijo de nuevo el Digimon de mi padre. -Esta vez nada es diferente.
-Como sea. -contestó Trailmon. -Sólo puedo agradecerles por lo que han hecho… de verdad no recuerdo nada de lo que ha pasado en las últimas horas. ¿A dónde desean ir? Les puedo llevar sin costo alguno.
-A Light City. -contestó Hiroshi.
-Me niego a ir. -dijo Trailmon al escuchar el destino de nuestro viaje.
-¿¡Qué!? -grité molesto. -¿¡Qué le pasa, Trailmon-san!? ¡Tenemos qué llegar a Light City cuanto antes!
-Light City se ha vuelto un lugar muy peligroso. -contestó Trailmon. -Nuevos comandantes de Torkaimon han tomado la ciudad y han hecho de ella lo que quieren… matan a quien se les cruce de frente, han establecido toques de queda… Light City ha perdido el esplendor que tenía en esta zona. No pienso ir a ese lugar ni llevarlos a ese infierno.
-Ojou-san se ha vuelto a dormir. -contestó el Digimon azul saliendo del vagón de primera clase.
-Ayano… chan… -dije murmurando mientras bajaba la mirada.
Hiroshi tomó aire y dijo:
-Mientras no vayamos a Light City, esos “comandantes” harán de las suyas.
-Por eso estamos aquí. -contestó Rina. -Por eso tuvimos qué despedirnos de nuestros padres, porque queremos… no… tenemos qué repetir lo que ellos hicieron.
-¡Además…! -grité. -¡Además… si no llegamos a Light City… mi hermana… mi hermana…!
-Puedo llevarlos. -contestó Trailmon. -Sólo les pediré que tengan cuidado.
Así, Trailmon comenzó su marcha, quizás a mayor velocidad de la que íbamos en un principio, pero parecía que por la distancia en la que estábamos, llegaríamos a la ciudad de noche.
Todos regresamos al vagón de primera clase, y Trailmon nos preparó la comida. Pero no tenía apetito alguno, primero fui a ver a Gotsumon y a Ayano-chan.
-¿Cómo te encuentras, Ayano-chan? -pregunté, aún sabiendo que dormida no me respondería.
-¡Oye, Daisuke! -gritó Akio. -¡Si no vienes pronto, no tendrás ración de comida!
-¡No digas eso, Go…! -grité antes de darme cuenta de que Gotsumon también estaba durmiendo, o bueno, eso parecía…
-Daisuke… -dijo Gotsumon todavía acostado en el suelo sobre una manta. -Lamento no ser tan fuerte…
-Gotsumon… -dije sin acercarme a él.
Quizás había entendido la razón por la que todos estábamos en este mundo. Era cierto que Gotsumon había peleado contra mi jefe y le había ganado, pero de no ser por Piccolomon, por Gargadomon, o por el resto de mis acompañantes, todo habría tenido consecuencias que habría lamentado… Pero, todo indicaba que Gotsumon había perdido parte de su orgullo desde que mi jefe reapareció… Quizás con su última derrota, todo había explotado dentro de él. Su dolor no era físico, sino más emocional que cualquier otra cosa…
Continuará…
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