——FICHA DE PERSONAJES: Daisuke Yanami ——-

Nombre: Daisuke Yanami
Edad: 10 años
Fecha de nacimiento: 7 de diciembre
Digimon camarada: Gotsumon
Color del Digivice: Negro

Daisuke Yanami es un niño común y corriente… Bueno, al menos eso fue hasta tres días después de llegar a su nueva ciudad de residencia: Ciudad del Valle. A los pocos días de llegar es secuestrado junto con su madre por las tropas armadas de Torkaimon, y prometiendo liberar a esta a cambio de una condición: servir a ese jefe demonio y hacerlo regresar a su trono como rey supremo del Digital World.

Daisuke aceptó recibir a Rakugamon como su Digimon “residente en el cuerpo” para poder cumplir esa misión, llevando a cabo muchos actos criminales en ese mundo: secuestros, asesinatos, extorsiones… Pero recibe una misión: eliminar a los Niños Elegidos, un grupo de niños humanos que debían llegar al Digital World algún día e interferirían los planes de Torkaimon. Lo que Daisuke no sabía era que también era uno de esos niños, recibiendo a Gotsumon como su Digimon camarada.

Gracias a Gotsumon y al resto de sus amigos, pudo vencer a Torkaimon y recuperar parte de su vida. Pero su camino no fue fácil, pues tuvo que traicionar a sus amigos y asesinar a quienes le ayudaron. Incluso fue sentenciado a olvidar todo lo relacionado con los Digimon para evitar que pudiera causar más daños.

Ahora que el Digital World le dio una oportunidad más de detener a los secuaces de este demonio, trata de reparar el daño con lo poco que posee: a sus amigos, a su camarada Gotsumon y su enorme aunque a la vez pequeño conocimiento sobre el Digital World.

Daisuke es sencillo a la vez que reservado. No es el más inteligente de su clase, ni el más deportista, pero es ágil, es aficionado a la informática y tiene una mente que muchos estrategas de su edad quisieran tener. Disfruta de las cosas más sencillas de la vida y nunca dudará de dar una mano a las personas y Digimon que aprecia y quiere.

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16.- Akio, Hiroshi y el ejército…

Tres días… imposible que tres días hubieran pasado en un chasquido de dedos… y mucho menos de esa manera… Pensar que hasta había pensado que todo había sido un secuestro, y que hasta hace unas horas no recordaba nada de lo que pasaba y ahora… Gaomon me seguía hacia mi casa.

-Oye, Gaomon… -pregunté para romper la tensión. -¿Me extrañaste?
-¿Eh? Akio-san… -comenzó a narrar Gaomon. -Por supuesto que sí… Cuando dijiste que querías recibir la misma sentencia que Daisuke, me sentí tan mal de no poder hacer nada…
-Bueno… -comencé a divagar. -sólo lo hice para seguir a los demás… Rina y Hiroshi insistieron tanto para eso.

Gaomon no dijo nada, lo único que hacía era jugar con su capa ya desgastada.

-Gaomon… -dije. -Estás muy callado.
-¡Akio-san! -contestó apresurado. -Sólo pensaba… en el buen trato que nos dio Daisuke en su casa para cuidarnos una noche, hasta comimos huevos con jamón y nos dejó dormir sobre su cama… Hasta nos defendió de su hermana menor… Si lo comparo con el Daisuke que conocimos en un principio, podría decir que ha cambiado bastante.
-Ah, ¿sí? -pregunté un poso molesto por el asunto de Daisuke.
-¿Qué te pasa, Akio-san? -me preguntó Gaomon. -Trato de hablar de Daisuke y los demás y ni siquiera te veo tan bromista como siempre…
-No me gusta hablar de Daisuke. -contesté.
-¿Sigues enojado con él? -preguntó.

Respiré un poco, me acomodé la gorra y dije:

-Un poco… -contesté. -Entiendo que está tratando de hacer méritos y que se rebeló contra su jefe… Pero… es difícil olvidar todo lo que hizo contra nosotros… No logro olvidar cuando intentó herir a Rina, o cuando nos mantuvo encerrados… burlándose de nosotros a nuestras espaldas.
-Eso es cierto, Akio-san… -meditó Gaomon. -Sin embargo, creo que debemos reconocer el trabajo que Daisuke ha hecho, sabe mucho sobre el Digital World, y hasta podría ser de bastante ayuda.
-Eso es cierto… -contesté. -Y me da un poco de confianza saber que no puede “evolucionar.”… Un poco mal para él, pero creo que es hasta mejor que haya pasado.

Llegamos al terreno donde se ubicaba mi casa, y le dije a Gaomon, ante una casa de apenas un piso y con el patio sin podar:

-Como ves, no es tan bonita como la casa de Daisuke, pero al menos tengo una cama.
-¿Con quién vives? -preguntó Gaomon.
-Con mi papá únicamente. -contesté.

Caminamos entre un poco del pasto sin podar y llegamos a la casa. No había nadie allí, seguramente mi papá estaba trabajando… Al entrar vi en la mesa una nota que decía: “Akio: Prepara tu comida, no llegaré temprano a casa.”

-De acuerdo… -contesté. -¿Quieres ayudarme?
-Sí. -contestó Gaomon.

Tomando un sartén y sacando la carne del refrigerador, cosa que asombraba a Gaomon, prendíamos el fuego de la estufa y nos dedicamos a asar las carnes. Tuve que enseñarle a Gaomon una clase de “no tocar la sartén mientras esté en el fuego”, y acto seguido lo mandé a preparar algo de jugo de naranja para los dos.

Al terminar nos fuimos al comedor y nos sentamos a disfrutar la comida que entre los dos habíamos preparado.
-Akio-san… -preguntó Gaomon. -Daisuke vive con sus padres, ¿por qué tu sólo vives con uno?
-Se divorciaron. -dije como si no quisiera hablar del tema.
-¿Divorciaron? -me preguntó de nuevo.
-Es cuando no quieren vivir juntos. -contesté.
-Entiendo… -me contestó como si entendiera cómo me sentía.

Esa tarde no hubo plática, ni mucho menos algo qué hacer, así que llamé por teléfono a Hiroshi a ver si podía venir a mi casa.

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-Kamemon… -pregunté.
-¿Qué pasa, Hiroshi?
-¿No te sientes raro teniendo esa enorme concha, ese casco y esa capa? Esta época es de mucho calor.
-La capa me la puedo quitar, pero tendrás que ocultarme en tu Digivice.
-¿Eh? -pregunté.

Hasta ahora no me había dedicado a revisar los menús del Digivice, es por eso que soy tan desatento a este asunto de la electrónica y la tecnología. Al que conocía manejar a la perfección este aparato era a Daisuke, pero no era alguien que quisiera hablar con el resto del grupo que habíamos ido al Digital World.

Entre los menús del dispositivo ese, encontré el que decía “Almacenar Digimon”. Lo oprimí, y de pronto, Kamemon quien estaba a un lado mío desapareció. Volteé hacia la pantalla del Digivice y pude ver su rostro allí.

-No es lo más cómodo del mundo, pero no hace calor y nadie me puede ver más que tú. -me contestó desde el Digivice.
-Oye, Kamemon… -pregunté de nuevo. -¿Qué pasó en todo este tiempo que no recordaba nada de ti?
-Verás Hiroshi… -comenzó a narrar mi Digimon. -Piccolomon-sama nos llevó a ver a los Vigilantes de la Frontera cuando descubrieron que Onagimon no estaba en el Digital World. Por eso nos mandaron a su mundo para regresarles sus recuerdos.
-¿Y la sentencia de Daisuke? -pregunté confundido.
-La anularon porque también lo necesitábamos para detener a Onagimon. -contestó Kamemon. -Si los niños no estaban completos, no podrían detenerlo de ninguna forma.
-Entonces Daisuke es importante para todos… -divagué.
Sí. -afirmó mi amigo tortuga. -Su padre, Kaito Yanami, es muy conocido en el Digital World, algunos lo comparan con Yggdrasil.
-¿Quién es Yggdrasil? -pregunté un tanto ignorante. -Lo he escuchado mucho en televisión pero no creo que… Y también Daisuke lo mencionó en algún instante…
-Yggdrasil es nuestro dios. Sus decisiones han sido siempre acertadas, y cuentan que él fue quien nos eligió a todos nosotros.
-No sabía que tuvieran un dios. -contesté. -Su mundo es un poco extraño.
-No hablemos del tuyo, Hiroshi. -contestó Kamemon.
-¿Y qué hizo Kaito, el padre de Daisuke, para que lo comparen con un dios? -pregunté para cambiar la conversación.
-Fue el primero en atacar por la espalda a Torkaimon, o eso es lo que me han contado.
-¿Entonces él también fue su esclavo? -pregunté asombrado.
-No tanto como su esclavo, pues él mismo decidió formar parte de sus tropas.
-¿¡Qué dices, Kamemon!? -pregunté de nuevo. -¿¡Que el papá de Daisuke quiso formar parte de las tropas de ese Digimon malvado!?
-Sólo lo hizo para poder monitorear a ese Digimon desde lo más cerca que se podía. Claro, estuvo respaldado por los Vigilantes de la Frontera, así que muchos de los crímenes que cometió mientras formaba parte de esa rebelión armada estaban justificados. De hecho, fue Gargadomon quien encerró a Rakugamon en esa prisión capsular para que no pudiera causar más daño.
-Vaya, es irónico todo lo que me cuentas. -contesté.
-¿Por qué lo dices?
-Porque precisamente Daisuke es quien posee a Rakugamon en estos instantes.

De tanta plática no nos habíamos dado cuenta que mi casa estaba frente a nosotros.
-Oh… ya llegamos… -dije.

Toqué el timbre de la puerta para que me abrieran.
-Hiroshi… qué bueno que llegaste. -contestó mi madre.
-¿Dónde está papá? -pregunté.
-Seguramente debe estar en la base militar. Tú sabes que siempre está ocupado en esos asuntos.
-Ojalá así acabe su insistencia de que siga sus pasos. -contesté.

El timbre del teléfono nos distrajo a todos, yo quien estaba más cerca del teléfono lo contesté.

-Casa de la familia Abe…
-¿Qué clase de ave es? ¿Pingüino, paloma, loro…?
-Akio… espero que no hagas esas bromitas cuando conteste mi mamá o mi papá, porque ahí no te la acabas…
-Jajajaja… no te preocupes. Lo dije porque conozco tu voz a través del teléfono. Oye… ¿no quieres venir al parque que está detrás de la zona militar?
-¿Y no crees que es muy peligroso por ahí?
-¿Tienes miedo?
-¡Claro que no! De acuerdo… iré para allá… sólo porque no tengo nada qué hacer.

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-¡Ya se tardó este Hiroshi! -dije un poco molesto.
-Tranquilícese, Akio-san. -me decía Gaomon. -Seguramente vendrá pronto.

Los dos estábamos en el parque que se encontraba detrás de la zona militar. Lo único que teníamos cerca era una colina, y al otro lado la carretera que nos llevaba directo a la capital del país. El parque siempre estaba abierto al público, aunque específicamente ese día nadie había llegado hacia allá. Seguramente era porque estaba retirado de la ciudad, lo cual no me preocupaba mucho, porque la casa de Hiroshi no estaba tan céntrica como la de los demás.

-Oh, ahí estás. -dije al verlo llegando ¿sólo? -¿Y Kamemon?
-Aquí estoy. -pude escuchar su voz proveniente del Digivice que Hiroshi traía en las manos.
-¿Cómo le hiciste para eso? -pregunté algo confundido.
-Kamemon me dijo que podía hacerlo. -contestó Hiroshi. -¿Y para qué traes ese balón?
-Je… sólo quería jugar un poco, además con dos no tiene nada de gracia.
-¡Olvídalo! -dijo Hiroshi. -¡Tú bien sabes que soy malo para jugar!
-¡Vamos! -dije intentando convencerlo. -¡Hasta Daisuke juega! ¡Y eso que no se lleva tan bien conlos demás!
-De acuerdo… -contestó. -Pero no te quejes si empiezas a aburrirte.

Y así empezamos. Hiroshi sacó a Kamemon de su “prisión” y decidimos que ambos fueran los porteros, mientras nosotros dos nos disponíamos a correr detrás del balón. Claro está que primero tuvimos que darles a los Digimon una breve explicación de cómo se jugaba.

Por un instante pensé hasta dejarlo ganar, pero viendo sus movimientos algo inusuales y poco convencionales, decidí hacerle hasta darle más pleito de lo normal. Pero Hiroshi no se dejaba vencer, incluso en ocasiones corría más rápido que yo.

Estuvo a punto de dirigirse hacia la portería contraria, donde se encontraba Gaomon, y lanzó su disparo, un gol que ni Gaomon pudo detener. No podía expresar lo que pasaba entonces, Kamemon y Hiroshi disfrutando su victoria, en cambio Gaomon y yo aceptando que nos habían vencido.

Al terminar, un poco cansados, nos acostamos sobre el suelo mirando el cielo.
-¿Sabes, Akio? -preguntó Hiroshi. -Me desahogué un poco con esto.
-¿A qué te refieres? -pregunté.
-No me gusta que mi padre me presione que intente estudiar una carrera militar. -me dijo. -Yo estoy interesado en otras cosas…
-Debes hacer lo que tú quieras, no lo que los demás te pidan. -contesté.
-No creo que seas el más indicado para decir eso. -me dijo. -Antes te juntabas con los matones del instituto, y hasta trataste mal a Daisuke en sus primeros días de clases.
-Sólo… quería desahogarme… -contesté. -Luego descubrí que habían formas mejores y que no afectaran a los demás, además mi papá me dio mi jalón de orejas. Como es militar…
-¿De verdad? -me preguntó. -Creo que no somos tan diferentes.
-Creo que tengo mi merecido, ¿no? -pregunté.
-¿A qué te refieres?
-Daisuke cobró en parte lo que hice en un principio. Creo que no soy nadie para juzgar todo lo que hizo en el Digital World.
-En eso prefiero no mencionar nada. -contestó Hiroshi. -No sabemos las circunstancias por las cuales haya decidido tomar el papel de malo, pero creo que su pasado oscuro ha terminado. Lo que nos queda ahora es cooperar los cinco juntos y seguir contra esos malvados.

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Una explosión en las zonas militares sacudió el suelo, distrayéndonos a los cuatro.
-¡Fue en la zona militar! -grité.
-Maldición, y mi padre está ahí. -dijo Akio. -Vamos para allá.
-¿¡Estás loco!? -grité asustado. -¿¡Y si nos hacen algo cuando lleguemos por ahí!?
-No importa, vamos. -dijo Akio seguramente curioso por ver lo que pasaba.

Escalamos con dificultad la colina que separaba al parque de la zona militar. Y agachando la cabeza para que nadie nos viera. Pude identificar a mi padre al frente de un tanque de guerra, y frente a ellos, todo un grupo de “robots”.

-¡Na… Nanomon! -dijo Gaomon. -Y son más de 400…
-¿Podrían ser más integrantes de las tropas armadas? -preguntó Akio.
-Seguramente… -dije. -Pero esto ha llegado a grandes rasgos… se han presentado ante militares nacionales… esto será un escándalo en todo el país…

Mis palabras fueron interrumpidas por otra explosión.

-Maldición… ¿qué podemos hacer? -dije.
-Detenerlos… no queda de otra… Hiroshi-kun. -me contestó Gaomon.
-¿Pero cómo? ¡No podemos meterlos a ustedes! ¡Ustedes también saldrían lastimados y los militares podrían atacarlos!
-Hay que hacerlo, Hiroshi. -me contestó Akio. -Es mejor eso que dejar que las tropas armadas de Torkaimon sigan causando destrozos en el mundo real. Además… nuestros padres están ahí…
-Creo que no me puedo negar… -dije. -Ve, Kamemon.
-Sí, Hiroshi. -contestó.

Los militares aún seguían tratando de contener a todos los Nanomon, pero sus armas eran inútiles contra esos Digimon.
-DJ Shooter. -lograron escuchar mientras discos compactos se estrellaban contra los Nanomon.
-¿Es otro monstruo? -gritó un soldado intentando apuntar su arma contra Gawappamon.

Gaogamon hizo acto de aparición logrando desviar la bala que iba dirigida hacia Gawappamon con una de sus patas.

-Somos sus aliados, señores. -contestó Gaogamon. -Les pediría que se retiren de aquí si no quieren salir lastimados.

Gaogamon y Gawappamon se lanzaban contra todo contra los Nanomon, pero estos últimos eran numerosos. En un instante, fueron incapaces de contener a todos ellos, que uno de sus grupos se dividió y comenzó a atacar a los armamentos de los militares. Aquel grupo de Nanomon había llegado hasta donde se encontraba mi padre…

-¡Papá…! -grité al verlo en problemas. -¿Qué puedo hacer? ¡¡Maldición!!
-¿Qué es lo que te pasa, Hiroshi? -preguntó Akio sorprendido al verme.

Noté que un fuerte halo de luz azul me rodeaba. Y que ese halo de luz se concentraba justamente en uno de mis puños. Tomé mi Digivice y lo que vi fue un aviso que decía: “Inserte Digisoul aquí”. No entendí a qué se refería lo de Digisoul…
-¿Digisoul? -pregunté.

Como si fuera el Digivice una especie de imán, éste atraía mi puño, y justamente al posar mi mano sobre el Digivice, éste reaccionó, y al mirar hacia el campo de batalla, vi como ese halo de luz rodeaba a Gawappamon, rodéandolo casi como ocurrió con el Gotsumon de Daisuke.

-¡Sha… Shawujingmon! -dijo Gaogamon al ver a su amigo con otro aspecto.

No sabía cómo describirlo, parecía una especie de ninja con una capa roja y un báculo de color metal, muy extraño a lo que conocía.

-Dejen en paz al mundo humano. -contestó Shawujingmon.

Los Nanomon empezaron a ser intimidados. Desde arriba se podía ver toda la escena completa, incluso cuando vi saliendo de la nada una especie de cascada de agua.

-Kouyoujyou… Taki no Jin

Dicha cascada u ola, como la quieran llamar, barrió a todos los Nanomon dejándolos fuera de combate. Pero al parecer su ataque fue demasiado fuerte, ya que en vez de regresar a la forma que conocía de Kamemon, regresó a unaforma mucho más pequeña, casi como su fuera un bebé, de color verde y una especie de hoja en la cabeza.

A pesar de que Gaomon les había dicho a los militares que eran sus aliados y que no les iban a hacer daño, éstos los rodearon a los dos con sus armas, dispuestos a disparar ante cualquier movimientos sospechoso.

-¡Rápido Akio! -le dije desesperado. -¡Guarda a Gaomon!

Akio me invitó a bajar rápidamente de la colina después de hacer lo que le recomendé. No era de los que corriera rápido, pero creo que fue el miedo a ser descubiertos lo que me hizo correr incluso más rápido que mi amigo. Apenas éramos unos niños y habíamos “provocado” a una buena parte del ejército. Para que no nos descubrieran, Akio me invitó a su casa por un rato hasta que la revuelta se calmara.

-De la que nos salvamos… -dijo Akio todavía agitado observando por la ventana.
-¿Nos salvamos? -pregunté enojado. -¡Seguramente el ejército nos vio! ¡Y vendrán en cualquier momento! ¡Y este no es el lugar más seguro para esconderse!
-Tratemos de estar tranquilos. -recomendó Akio. -Mientras no nos vean agitados, no sospecharán de nosotros.
-Tienes razón… -dije agitado. -Debemos calmarnos… estar serenos… ¡Akio, no puedo!
-Akio tiene razón, Hiroshi. -dijo el Digimon que tenía guardado en mi Digivice. -Además el ejército estaba más concentrado en nosotros que en ustedes.
-Eh… -dije algo confundido al ver la “nueva apariencia” de Kamemon. -¿Y por qué estás en esa forma?
-Mi nombre es Chapumon… -dijo. -Y no entiendo por qué estoy así…
-¿Volverás a ser Kamemon? -pregunté.
-Eso espero, Hiroshi.

Había pasado una hora y luego dos, hasta que por fin Akio me dijo…
-Creo que ya pasó todo. Si quieres te acompaño hasta tu casa.
-De… de acuerdo… -dije todavía asustado.

Así, durante el camino a mi casa, Akio trató de no ser tan bromista como siempre lo era, quizás para no hacerme sentir tan mal después del susto que ambos habíamos pasado.
-Si llega a suceder algo, no dudaré en comunicarme contigo. -le contesté.
-De acuerdo… -dijo Akio antes de despedirse.

Entré a mi casa y saludé a mi mamá y a mi hermana mayor como de costumbre.
-¿No ha llegado papá, Yuki? -le pregunté a mi hermana.
-Acaba de llamar. -me contestó. -Dijo que vendría en unos minutos.

Me senté en la sala a pensar un poco sobre lo que había pasado hasta ahora… Esto se nos estaba saliendo de las manos. Pensábamos que nosotros solos seríamos los únicos involucrados en el asunto de los Digimon, pero presentarse ante una base militar hacía detonar casi literalmente una bomba en la ciudad… no, en el país.

-¿Qué te pasa, Hiroshi? -me preguntó Yuki. -Pareciera que viste un fantasma o algo…
-Ya quisiera que fuera eso… -dije algo pensativo. -Al menos así podría decir que lo imaginé…

Mi única escapatoria sería hablar con mi papá… pero ¿cómo lo iba a hacer?

-¡Papá! -gritó Yuki emocionada. -¡Qué bueno que llegó!
-Papá… -corrí hacia él esperando que me escuchara aunque sea un poco. -Quisiera hablar contigo…
-A ver, dime. -me dijo mi papá.
-¿Podría ser en privado? -pregunté.
-No me gusta esas cosas privadas, pero bueno, si así lo quieres, así será.

Lo llevé a mi cuarto y traté de comentarle lo que había pasado.
-¿Por fin decidiste estudiar una carrera militar? -me preguntó.
-No es eso… -dije. -Es sobre esos robots que atacaron la base militar de la ciudad horas atrás.

Mi padre se quedó petrificado al escuchar lo que había mencionado. ¿Cómo iba a ser posible que estuviera ahí mirando lo que pasaba?

-¿Y cómo supiste ese dato? -me interrogó desconfiado.
-Yo… yo… yo estaba allí, en la colina mirando… -dije. -Y no solo eso… además…

Saqué mi Digivice, e intenté explicarle lo que pasaba pero mi padre me interrumpió.

-¿Un Digivice? ¿Cómo es que tienes un Digivice?
-Esta es la razón por la que estuve desaparecido todo el fin de semana y… -reaccioné al escuchar el nombre de ese dispositivo de la boca de mi padre sin siquiera habérselo mencionado. -¿Cómo sabes el nombre de esta cosa?
-Alguien que viajó al Digital World no olvida esas cosas… Fue hace treinta años exactamente. -narró mi padre al tiempo que levantaba la mirada hacia el cielo como queriendo buscar una explicación.
-¿Tú también estuviste en ese lugar? -pregunté asombrado. -¿Y también hace treinta años?
-¿Cómo que “también”? -preguntó mi padre. -¿Conoces a alguien que también haya ido al mismo tiempo?
-El papá de uno de mis amigos estuvo allí anteriormente… -dije apenas confuso. -Incluso su nombre es recordado allí…
-Yanami… -mencionó. -Kaito Yanami… Así que él también está aquí en Ciudad del Valle. Yo creí que se había quedado para siempre en Ciudad Roja. ¿Y bien? ¿Tienes alguna idea de que esos Digimon hayan estado aquí?
-Ellos son parte de las tropas armadas de Torkaimon. -comenzó a narrar Chapumon desde el Digivice. -Se dice que están buscando a varios niños que supondrían peligro para Onagimon y sus secuaces.
-¿Torkaimon? ¿Onagimon? -se asustó mi padre. -Imposible… ya los habíamos vencido… ¿cómo pudo ser….?
-Chapumon… -dije algo molesto por su intromisión.

-Entonces esa es la pieza que nos faltaba para explicar la desaparición de niños en la ciudad hace seis meses. -contestó de nuevo mi padre.
-¿Eh? -pregunté. -¿Acaso relacionaban los secuestros con los Digimon?
-Sí. -dijo mi padre. -A la vez que sirvo para el ejército, formo parte de una subdivisión secreta que se dedica a estudiar los casos de Digimon en el mundo real. El gobierno local casi se burla de nosotros cuando expusimos una teoría sobre el Digital World y las desapariciones de niños hace seis meses, en las que ninguno recordaba lo que había sucedido mientras no estaban con sus padres. Pero Hiroshi, eso que acabas de decir es la pieza clave que nos faltaba.
-El caso es que vieron a Chapumon y a Gaomon en una base militar, -dije atemorizado. -y no quisiera que el ejército les hiciera daño.
-Eso es algo complicado… -me contestó. -El gobierno federal ha mandado muchas de sus tropas a esta ciudad para combatir el “ataque terrorista”, como ellos le llaman. Pero no te preocupes, creo que puedo hacer algo, pero necesitaré tu colaboración, y la de todos tus amigos. Y por supuesto de mi viejo amigo Kaito.
-De acuerdo. -contesté. -¿Qué puedo hacer?
-Ve a tu computadora y haz una lista con nombre y foto de tus amigos y sus Digimon. -me contestó. -Me encargaré de que con un acta firmada, no puedan hacerles daño a ustedes cuando los vean combatir a esos malvados.
-¿Y tú qué harás? -pregunté.
-No puedo traer a mi Digimon de vuelta. -contestó. -Pero ten por seguro que haré todo lo posible por apoyarles.
-Gracias, papá. -contesté abrazándolo.
-Sólo una cosa más… -me dijo. -Habla con el poseedor de Gaomon para que podamos llegar a un acuerdo con su padre.
-Seguramente conoces a su padre. -dije. -Me dijeron que trabajaba contigo.
-Como tengo sólo a 40 a mi cargo… -contestó. -¿Cómo se apellida?
-Sasaki. -contesté.
-Entonces tu amigo es hijo del teniente Sasaki. -dijo mi padre. -Bien, trataremos de ver lo que pasa.

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Esa llamada fue casi como salvadora, pues estaba ya a punto de recibir un fuerte regaño de mi papá por haber estado jugando cerca de una zona militar, y más porque poseía uno de esos seres extraños como les llamaba. Gaomon como de piedra frente a mi padre y yo con un estado de pesadez en mi recorrido desde la mesa al teléfono.

-¿Diga? -pregunté al teléfono.
-Seguramente debes ser Akio Sasaki. -contestó el hombre que estaba al otro lado de la línea.
-A… Así es… -dije.
-¿Puedo hablar con tu padre? -preguntó. -Dile que lo habla el comandante Abe.

Le pasé al teléfono a mi padre, y éste se quedó pasmado casi al escuchar la declaración de su superior.
-Sí… todavía sigue aquí mi hijo. -decía.
-Entonces dígale que no hay nada qué temer. -contestaba su superior. -De mi parte correrá que cuando los vean en las calles para los próximos enfrentamientos, el ejército no les hará nada. Pero será preferente que usted y su hijo vengan conmigo para explicarles a detalle lo que pasa.
-De acuerdo, comandante. -dijo.

Pero al escuchar precisamente esa charla, mi celular también sonó.
-¡Akio! -dijo la voz de niña que hablaba por el teléfono-Digivice.
-¿Qué pasa Rina? -pregunté.
-¡Mizuki y yo acabamos de hacer un descubrimiento importante! -gritaba. -¡Kaito Yanami, el padre de Daisuke, es el “elegido” del que tanto hablan! Pero no sabemos qué quiso decir Onagimon con “los hijos del elegido”…
-Creo que se refiere a Daisuke y a su hermana. -dije.
-¿¡Qué!? -preguntó Rina. -¿Daisuke tiene una hermana? Yo no lo sabía…
-De hecho nadie lo sabía. -le expliqué. -Gaomon me lo contó.
-Debemos hablar con Daisuke mañana mismo. -dijo Rina. -Esto se está poniendo feo y estamos solos en esto.

Miré a mi padre y le dije a Rina:
-Yo creo… que no estamos solos…

Continuará…