The Digital World Chronicles – Capítulo 13: OK, todo el mundo de pie
oct 4
-¿Te sientes mejor, Daisuke? -preguntaba Gotsumon preocupado. Salí del callejón para asegurarme que ningún policía estuviese cerca y me topara con problemas mayores. -No hay nadie. -dije a los Digimon. -Podemos salir. Por fortuna mi casa estaba a una cuadra del callejón, por lo tanto no tuvimos ningún problema en llegar hasta el frente. -Bien, quédense aquí. -dije. -Yo les avisaré cuando puedan subir. Entré a la casa y solo vi a mi madre viendo la televisión en la sala. -Ya vine madre. -dije saludándola. Mi madre se levantó del sofá y me dijo: -No deberías salir de casa… Escuché patrullas cerca de la casa. Seguramente debe haber algún ladrón cerca de aquí. Pero qué bueno que regresaste sano y salvo a casa. Subí a las escaleras y miré fijamente a mi madre a pesar de que ella no me veía. Al final de cuentas, ella era mi madre, pero… ¿podría contarle todo lo que hice con tal de rescatarla? Al llegar a la puerta de mi cuarto, logré escuchar las risas de Ayano. No había duda, estaba en mi cuarto. -Ayano-chan… -dije al abrir la puerta de mi cuarto. -Tengo muchas cosas qué hacer y no puedo perder el tiempo, así que me temo que deberás apagar la tele e ir a tu cuarto. Gracias a ese truco, pude deshacerme de mi hermana. Acto seguido tomé mis sábanas, las amarré unas con otras haciendo un nudo y lancé una de las puntas por la ventana. -¡Gotsumon! -grité mirando a Gotsumon desde la ventana. -¡Ya pueden pasar! ¡Los que puedan volar no necesitan escalar por las sábanas! Piccolomon-sama, Piyomon y Patamon hicieron caso a esa recomendación, y sólo tuvieron qué volar para llegar a mi cuarto. En cambio Gotsumon, Kamemon y Gaomon tuvieron que usar las sábanas para llegar a la ventana. Después de que todos llegaran sanos y salvos a mi cuarto, todos los Digimon se quitaron sus capas dejándose mostrar por “primera vez” ante mí. -Por fin podemos quitarnos esto… -dijo Gaomon aliviado. Prendí la computadora y después de introducir mi nombre y contraseña, abrí el mensajero instantáneo. -¿Qué es ese icono de “Archivo”? -preguntó Gotsumon. Abrí el directorio y le enseñé a los Digimon todos los planes de Torkaimon, los cuales ya se sabían de memoria. Lo que me sorprendió fue ver uno que tenía fecha del lunes (ayer). Todos comenzamos a hacer cuentas y caímos en la conclusión que la hora en que había llegado dicho archivo coincidía con el instante en que tuvimos la última lucha con Torkaimon. Abrí el archivo y nos encontramos con información sumamente importante, la cual decía así: -¡Esto es información muy útil, Daisuke *pi*! -gritó Piccolomon-sama sumamente emocionado. -¡Ahora estaremos un paso adelante de Onagimon! Entre los planes, estaba el llevar a toda una tropa de Bakemon al mundo humano, y en cuanto encontraran al niño, encerrar a todos los habitantes de la zona en algún lugar espacioso para comenzar la dominación del mundo humano. -¡Esto es… bastante feo…! -dije… -¡No hay tiempo qué perder! ¡Debemos reunir a los demás! Todos los Digimon asintieron con la cabeza. -Bien, comencemos. Espero que todos estén conectados… Me conecté al mensajero instantáneo, y después de esperar la lista de amigos, vi que los cuatro a los que necesitábamos estaban ahí frente a sus computadoras. Los Digimon se alegraron al escuchar que podrían venir a mi casa. Abrí una ventana para que los cinco pudiéramos charlar, y… ———————————————– Dai Daisuke – The world is not enough (Daisuke) dice: Akiba-san ¿Clases? Para nada (Akio) dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Mizuki Granger (Mizuki) dice: Bunnies and hearts – Saya y Diva (Rina) dice: Mizuki Granger dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Hiroshi Abe (Hiroshi) dice: Akiba-san ¿Clases? Para nada dice: Bunnies and hearts – Saya y Diva dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Al ver Gotsumon mi reacción en la computadora, preguntó: ¿Ocurre algo, Daisuke? Mizuki Granger dice: Bunnies and hearts – Saya y Diva dice: Hiroshi Abe dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Akiba-san ¿Clases? Para nada dice: Hiroshi Abe dice: Mizuki Granger dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Bunnies and hearts – Saya y Diva dice: -¿Qué les invento? -pregunté a los Digimon para convencerlos de venir a casa. “Espero que esto funcione”, pensé, y comencé a teclear. Dai Daisuke – The world is not enough dice: Hiroshi Abe dice: Mizuki Granger dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Bunnies and hearts – Saya y Diva dice: Akiba-san ¿Clases? Para nada dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Akiba-san ¿Clases? Para nada dice: Hiroshi Abe dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Mizuki Granger dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: Hiroshi Abe dice: Dai Daisuke – The world is not enough dice: ———————————— Me desconecté del mensajero y les dije a mis amigos Digimon: -Éxito. Vendrán mañana. Bajé la mirada, apagué la computadora y prendí la tele. -Daisuke… -dijo Gotsumon al verme de nuevo. A pesar de que habíamos vencido a Torkaimon, parecía que ese pasado aún me estaba siguiendo, no podía enterrarlo por más que quisiera, y Rakugamon, el Digimon que me había “obsequiado” mi antiguo jefe para realizar sus trabajos sucios me lo recordaba muy a menudo. Por otro lado, mi mente estaba inquieta, como si la derrota de Torkaimon nunca hubiera ocurrido, como si en alguna parte del mundo humano o del Digital World siguiera mis pasos y en cuanto me descuidara, lanzara su golpe. La noticia en la televisión despejó mis pensamientos. La reportera mencionaba sobre un ataque a un bus en el que afortunadamente nadie había resultado herido. Lo que llamaba la atención era que todos los afectados mencionaban haber visto a un monstruo con forma de demonio verde con un enorme martillo. -Maldición… -dije en voz baja. -Onagimon está causando destrozos en el mundo humano. Fui al comedor y vi un recado de mi padre que decía: “Daisuke, Ayano: Fui con su madre a cenar al centro histórico. Volvemos más tarde, Daisuke, prepárale la cena a Ayano.” Dejé la nota en la mesa y me fui al baño. Preparé el agua fría (con el calor que hacía, no iba a meterme a un sauna) y me metí a la tina. -Me pregunto si de verdad mi padre es tal y como Gargadomon y Piccolomon-sama lo conocían… Intrépido, valiente… Incluso burló a Torkaimon años atrás… No lo creo… Al terminar la ducha me dirigí a mi habitación, y antes de llegar a tocar la perilla de la puerta, logré escuchar unas carcajadas muy familiares. Inmediatamente me alarmé. -¿Podría ser… Ayano-chan? Abrí la puerta, y pude ver a mi hermana menor sentada sobre mi cama viendo la televisión, y pegados en la ventana los Digimon completamente inmóviles. Pero más alarmado estaba de que Ayano hubiera descubierto a los Digimon. Así que cerré la puerta de mi habitación y le dije: Los gritos de mi hermana se escucharon a lo largo de la cuadra. Afortunadamente mi padre invitó a mi madre a cenar esa misma noche, de lo contrario tendría que darles una tremenda explicación. Tuve que darle una larga explicación a Ayano de quiénes eran esos seres que estaban pegados a la ventana, de dónde habían llegado y cómo comentarle los tres días de mi desaparición. -¿Entonces… quiénes son? -preguntó Ayano recuperándose todavía del impacto del grito. Como Ayano era tres añosmenor que yo, tuve qué preparar la comida yo solo. Unos huevos con jamón seguramente serviría para todos. Un enorme sartén y a preparar la cena se había dicho. Los Digimon, Ayano y yo cenamos frente a la televisión de mi habitación, y después de terminar, lavar los platos, el sartén y guardar el sobrante por si a los demás les daba hambre en la noche o para la mañana cuando me sería casi imposible sacar tanto alimento sin que mis padres pensaran algo raro, Ayano se fue a su cuarto a dormir, y nosotros con tanta comida, también nos dispusimos a dormir. -No es necesario que duermas en el suelo, Daisuke. -me aconsejaba Gotsumon. No entiendo de dónde sacó lo que yo estaba hablando, pero me mostró unos tubos con una especie de líquido rojo. Lo que me llamó mucho la atención fue que el que me enseñó tenía una etiqueta con el nombre “Hiroshi Abe”. -Estos son todos sus recuerdos. Todo lo que recuerdan de los Digimon y el Digital World está contenido en estos tubos *pi*. Apagamos la luz y nos dedicamos a dormir, o al menos yo no podía. Sentía que alguien me estaba observando sigilosamente y que en cualquier instante podría pegar su ataque. Después de alrededor de una hora, supuse, me acerqué hacia la ventana y me dediqué a mirar mi barrio en la oscuridad de la noche, iluminado únicamente por una bella luna llena. Me senté en el balcón y suspiré. Miré mi Digivice y lo que noté fue algo interesante: Rakugamon estaba “deshabilitado por el administrador”. Noentendía a qué se refería, además… no era algo que pudiera afectarme, para el caso prefería que fuese mejor así… si era lo que creía que esa leyenda quería decir… -¿Por qué no te duermes, Daisuke? -preguntó Gotsumon llegando hacia mí. Escuchamos el pitido del tren cruzando las vías cercanas a mi casa. Miré hacia la calle y me encontré con dos sujetos extraños. Y digo extraños porque no es normal ver a dos personas vestidas de traje y corbata a las 2 de la madrugada sin protección. Seguramente los dos habían sentido mi presencia pues en un instante los dos voltearon a mirarme fijamente por varios segundos. -¿Vistee, Jerry? -preguntó uno. -¿Vistee quién ees? En ese momento los dos “humanos” se quitaron sus disfraces dejando ver su verdadero aspecto de sábanas blancas. -¿Qué es lo que quieren? -pregunté desafiantemente. Como si conociera la combinación necesaria, inmediatamente apreté los botones de aquel artefacto… pero… -¿Qué… qué pasa? -grité. Ahora recordaba ese sentimiento de dolor en mi ser… el mismo que sentí el instante en que Rakugamon se hizo parte de mí. Hasta ahora sabía defenderme gracias a Rakugamon, pero esta vez, quizás de ahora en adelante, todo parecía indicar que esto se terminaría aquí. -Magical Fire. -gritó Piyomon volando hacia la ventana, quemando a uno de los Bakemon. Los cuerpos de ambos Digimon se desintegraron, seguramente yéndose hacia otro camino, seguramente se transformarían en un Digitama o lo que fuera… Abrí la puerta y encontré a mis padres preocupados por mí, pensando que la explosión se escuchó cerca de mi habitación, creyendo que algo me había pasado. -¿Te encuentras bien, Daisuke? -preguntó mi padre. Continuará…
-Sí… un poco… -dije secándome las lágrimas con el pañuelo. -Es que… el ver de nuevo la muerte de Gargadomon de golpe en mis recuerdos… no sé todavía si puedo vivir cargando ese peso…
-Espero que puedas, Daisuke *pi*. -dijo Piccolomon asentando su báculo en el suelo. -Porque te necesitamos a ti y al resto de Niños Elegidos para la batalla que se avecina *pi*.
-Me lo imaginaba, -contesté seriamente. -desde que Onagimon intentó atacarme, sabía que tramaba algo malo.
-Bien, y por eso queríamos que… -dijo Piyomon.
-No creo que sea buena idea tratar de esos asuntos en público. -dije interrumpiendo a Piyomon. -Debo buscar un lugar seguro donde pueda llevarlos a todos.
-¿Y no podemos andar por las calles? -preguntó Gotsumon.
-¡Claro que no! -dije seriamente. -Si los humanos los ven rondando por las calles como si nada, se alarmarían y causarían un pánico mundial.
-Ya quiero quitarme esta capa. -contestó Kamemon.
-No te aconsejaría eso. -contesté. -No al menos que lleguemos a mi casa.
-Sí, madre. -le contesté. -¿Dónde está Ayano-chan?
-Debe estar en tu cuarto. -me dijo. -Como tu televisión es la única donde pueden ver las caricaturas…
-De acuerdo, estaré en mi cuarto. -le contesté.
-Voy a avisarle a tu padre sobre los sucesos de la ciudad. -me dijo mi madre. -Este vecindario es muy peligroso.
-Pero… onii-chan… -dijo Ayano protestando. -Ya sabes que sólo aquí puedo ver la tele y…
-Lo sé, lo sé. -le dije. -Pero tengo muchas cosas qué hacer y no puedo distraerme con nada. Por cierto, conseguí los boletos.
-¿De verdad? -dijo Ayano cambiando su gesto de enojo a uno de alegría. -¿Cuándo va a ser, Daisuke-niichan?
-Este sábado y domingo. -le contesté. -Te los dejo para que los cuides.
-Bien, Daisuke… -dijo Piyomon al fin. -Creo que podemos preguntarte todo lo que necesitamos saber.
-Díganme… -contesté aún sin saber qué querían preguntarme.
-Daisuke, tú que fuiste aliado de Piccolomon *pi*, -comenzó a hablar Piccolomon-sama. -seguramente habrás estado al tanto de los planes que tenía ese demonio en contra de los Niños elegidos *pi*.
-Esto… verán… yo… -comencé a titubear, no por querer ocultar algo, sino por recordar amargos momentos. -En parte estuve al tanto, ya que me designó comandante de sus tropas.
-Entonces seguramente sabrás por qué Onagimon está en el mundo humano. -infirió Kamemon.
-Me temo que no tengo idea. -dije con la cabeza baja. -Lo único de los planes que teníamos estaban pensados para eliminar a los niños en el Digital World. No contemplaba nada de visitar el mundo humano. Ni mucho menos entiendo a qué se refirió Onagimon con eso del “hijo del elegido”.
-¿Eh? -preguntaron todos al escuchar lo último. -¿De qué hablas, Daisuke?
-De algo que me dijo Onagimon cuando me atacó hace unos minutos. Dijo algo sobre que tenía que unirme con él para destruir al “niño del elegido”…
-¿De verdad? -preguntó Gotsumon. -Pero… ¿qué podría ser eso del elegido?
-No tengo idea… -dije… -Supongo que no les puedo ser de mucha ayuda yo solo.
-En eso tienes razón *pi*. -dijo Piccolomon-sama. -Debemos buscar al resto de Niños Elegidos cuanto antes *pi*.
-Pero es riesgoso salir de aquí. -contesté. -Además si los llevo a todos, estaremos en peligro.
-Si hubiera alguna forma de traerlos aquí… -dijo Patamon.
-¡Lo hay! -dije sonrientemente al venirme una idea por la cabeza, y me senté frente a la computadora.
-¿El que tiene una forma de engranaje naranja? -dije. -Son tres personas agarradas de la mano. Y es el logo de Ubu…
-No me refiero a ese. -dijo Gotsumon, y acercándose a la pantalla señalando el directorio “Archivo” del escritorio.
-Este… verán… -dije titubeando.
-Son los planes que Torkaimon te dejó a cargo, ¿verdad? -preguntó Gotsumon.
-¿Eh? -dije asustado. -¿Cómo supiste eso?
-Siempre que hablamos sobre Torkaimon o sobre sus aliados, te pones a actuar de esa forma. -dijo Gotsumon. -Te conozco muy bien y sé cuando ocultas algo.
-Ahora que hemos vencido a Torkaimon, creo que no puedo ocultarte nada. -contesté aliviado. -Así es, Gotsumon. Este directorio contiene muchos de los planes que Torkaimon nos entregaba a mí y a Onagimon para que las cumpliéramos a cabo.
“Aquí te entrego los planes que deberás realizar en el mundo humano, Onagimon. Los niños se han reunido, pero no todos llegaron al Digital World. El otro también vive en la misma ciudad donde capturamos a Rakugamon, y seguramente no lo sepa, así que te será fácil encontrarlo. Cúidate de los Vigilantes de la Frontera, y apúrate, que a mí no me queda más tiempo…”
-¿Y cómo lo haremos? -preguntó Gaomon.
-De eso me encargo yo, pero necesitaré su ayuda para inventar una excusa.
-¡Lucky! -grité. -¡Los cuatro están ahí! ¡Ahora, a convencerlos de que vengan aquí!
Hola amigos… jejejej…
¿Eh?
¿Daisuke?
Así es, señorito. El mismo.
¿Qué ocurre, Daisuke?
¿Estás ahi, Mizuki-chan?
Sí, estoy ahí, Rina-chan.
Aunque quisiera saber qué es lo que quiere Daisuke.
¿Qué? ¿No puedo saludarlos y charlar un momento?
Por cierto…
¿Dónde está Hiroshi?
¿Eh? ¿Qué quieren?
¿No se puede dormir la siesta a gusto?
Es lo mismo que queremos saber Daisuke.
Mis padres quieren que nos vayamos de la ciudad, dicen que está volviéndose peligroso.
¿Durmiendo a esta hora, Hiroshi?
¿Qué estás diciendo, Rina?
-Dicen los padres de Rina que quieren salir de la ciudad.
No lo creo Rina.
Mis padres no han dicho nada sobre irnos, no pueden…
Mamá es la que quiere irse.
Pero papá y yo no queremos.
Mis padres no me dejan salir de casa…
Pues esto es importante y espero que puedan venir a mi casa hoy en la tarde.
¿Hoy? Yo no puedo ir, me toca preparar la cena. Pero mañana sí podré.
Yo tampoco puedo, mi tía viene de visita hoy y tenemos que estar toda la familia.¿Puedo ir mañana?
Y yo le dije a Rina que la llevaría a pasear por el parque.
¿Entonces no pueden hoy?
¿Qué tal mañana en la mañana?
¿Y es muy importante?
-¿Y si le dices que queremos verlos? -preguntó Kamemon.
-Claro que no puedo decir eso. -dije. -No me creerían para nada, además me tacharían de loco.
Bueno, sí es importante. Son unas actividades que la maestra nos encargó a todos por vacaciones.
No tenía idea de esas actividades.
Ni yo tampoco.
Además, el botijón de la clase nos habría avisado.
A mí tampoco me avisaron, me enteré por unos compañeros, incluso me dejaron una copia de la actividad, y se ve que es bastante…
¿Qué? ¿Más tarea? Ya no quiero más, estas no van a ser vacaciones…
¿Y tú ya hiciste algo?
Todavía no, quería consultar con ustedes cómo la harían.
Con lápiz y papel, ¿no crees?
Siempre tan bromista, muchacho.
Entonces… ¿podrán venir mañana?
Yo sí puedo, y seguramente Rina también.
Perfecto.
Aquí está la ubicación de mi casa por si no la encuentran:
hxxp://www.baboonsites.com/maps?site=Valley+City&country=Soap&id=320455813434&sat=on
Es la que marqué con el círculo rojo, la de dos pisos.
Estaremos allí desde temprano.
Bien, bueno me tengo que retirar, hasta mañana…
-¿De verdad? -preguntó Piyomon emocionada. -No puedo esperar a ver a Rina de nuevo.
-Me preguntó qué hará Akio-san. -dijo Gaomon.
-Gracias por ayudarnos, Daisuke *pi*. -dijo Piccolomon-sama felicitándome.
-Es lo menos que puedo hacer después de haber servido por tanto tiempo a Torkaimon-sama…
-Ojalá podamos regresarles los recuerdos a los demás. -dijo Kamemon.
-Creo que iré a darme una ducha. -dije mientras me dirigía al armario y recogía mis ropas. -Luego buscaré la forma de hacer que nos traigan varios platos de comida. Seguramente estarán hambrientos.
-¡Ayano! -grité furioso. -¡Ya te he dicho que no entres a mi habitación sin antes pedirme permiso!
-¡Pero onii-chan, tú estabas en el baño! -dijo Ayano temerosa.
-¿Y no te dan miedo esos…? -señalando a los Digimon en fila.
-¿Esos peluches? -preguntó Ayano. -Para nada, pero están todos inmóviles, y algunos muy feos.
-¿Fe… feos? -pregunté pensando en que se refería a Gotsumon. Conocía bien su carácter y sabía que se molestaría si alguien le decía “feo”.
-Sí… -me dijo mi hermana, y señalando a Gotsumon dijo. -En especial éste.
-¿¡ A quién le llamas “feo”!? -gritó furioso Gotsumon.
-Pues… éste que parece un montículo de rocas se llama Gotsumon. -comencé a relatar. -Este que parece un perro azul se llama Gaomon… ésta que parece un loro enorme y rosado se llama Piyomon… Este que parece tener un disfraz de tortuga con casco se llama Kamemon… éste que parece… pues… un conejo naranja se llama Patamon… y éste que parece un peluche rosado se llama Piccolomon… sama… sama… cierto, jejeje…
-No estamos muy contentos con nuestra descripción, Daisuke *pi*. -contestó molesto Piccolomon-sama.
-¡E… eso no importa, Piccolomon-sama! -dije.
-¿“Sama”?- preguntó Ayano. -No parece que Piccolomon requiera un título como ése.
-¡Espere Piccolomon-sama! -dije asustado para evitar que Piccolomon-sama se enfureciera. -No le haga mucho caso a Ayano… Y sí Ayano, todo lo que ha hecho por el Digital World le han hecho ganar el título de “sama”.
-¿Digital World? -preguntó Ayano, estaba claro que por más que intentara darle una explicación seria y razonable, no me iba a ser posible en cinco minutos.
-Te contaré toda la historia mañana, si me ayudas a preparar la cena para todos nosotros, y luego lavar los platos para no levantar sospechas de mamá y papá. Ah, y si no le dices a ellos.
-De acuerdo. -dijo Ayano.
-No te preocupes, amigo. -le dije. -Ustedes son los huéspedes y tengo qué atenderlos como se merece. Además ya estoy acostumbrado al suelo… Gotsumon.
-¿Qué pasa? -preguntó nuevamente.
-Tenía entendido que mi sentencia al olvido permanente era irrevocable… ¿Qué les hizo cambiar de decisión?
-El mismo jurado del Seigi no Palace nos envió aquí para devolverles sus recuerdos y pelear contra Onagimon.
-Ahora lo entiendo… ¿y cómo iban a hacer eso? No creo que exista una pócima mágica que lo logre…
-De hecho podría considerarse como una *pi*. -contestó Piccolomon-sama.
-¿Puedo ver mi tubo, Piccolomon-sama? -pregunté curioso.
-Por supuesto *pi*, pero el tuyo en realidad eran dos tubos, seguramente por conocer mucho más sobre el Digital World que el resto de tus amigos *pi*. ¿Eh?
-¿Qué pasa? -pregunté.
-Los tubos con tus recuerdos… -dijo Piccolomon-sama. -están vacíos *pi*.
-Pero yo misma los vi, Piccolomon-sama. -dijo alarmada Patamon. -Los cuidé celosamente y todos los tubos estaban llenos, incluso antes de que encontráramos a Daisuke.
-¿Podría ser… que esos tubos se vaciaron cuando empecé a recordar todo sobre ustedes? -pregunté.
-Seguramente… -dijo Piyomon. -La bolsa donde los guardamos no tiene ningún rastro de sus recuerdos.
-Lo más probable es que sea así. -dijo Gotsumon. -Si aunque sea una gota de esos preciados recuerdos llega a derramarse o a extraviarse, esos recuerdos nunca podrán recobrarse.
-Entonces hay que cuidarlos como a nuestras propias vidas… -dije. -De la misma forma que un recuerdo preciado.
-Quería… sólo quería contemplar la noche… -dije esbozando una sonrisa.
-Es bonita la noche en tu mundo… -me comentó Gotsumon.
-A mí me gustaba más las noches en el Digital World. -dije. -El brillo de esa pirámide flotante de color verde y esas tres lunas en el cielo… me daba mucha más tranquilidad que el bullicio de mi mundo. Aunque, con Torkaimon enviándome a cumplir sus negocios sucios, nunca había podido apreciarla como ustedes lo pueden hacer.
-¿Eso es un Trailmon? -preguntó Gotsumon.
-No, Gotsumon. -le dije. -Es sólo un tren común y corriente. Los Digimon no son parte de nuestra vida diaria.
-¿Te has subido a los trenes de tu mundo? -me preguntó mi amigo de roca.
-Nunca… -le contesté.
-¿Y eso?
-Los trenes de mi ciudad no sirven para transportar gente… sólo llevan mercancías de una ciudad a otra. La gente prefiere ir en sus propios automóviles o viajar en autobús… como en donde me rescataste… Son más rápidos que un tren.
-Esta es la primera vez que vengo a tu mundo, Daisuke. -comenzó a relatarme Gotsumon. -Llegué aquí y el bullicio de la ciudad me dejó asustado… Pero a la vez quería saber en dónde estabas, y cómo era tu mundo… Daisuke, ¿algún día me enseñarás tu mundo?
-¡Por supuesto! -le contesté. -A lo mejor le encuentres el lado bello a mi mundo que los mismos habitantes hemos olvidado.
-Claro que lo vii, Harry. -dijo el segundo. -¡Es el ex-comandante Rakugamon!
-¡Maldición! -grité al escuchar la manera de hablar de los dos y la manera en la que me llamaron. -¡Son de la tropa de Bakemon!
-¿Qué dijiste, Daisuke? -preguntó alarmado Gotsumon.
-Nada, comandantee… -dijo uno de ellos. -Sólo queremos saludarlo y llevarnos los recuerdos de los Niños Elegidos.
-¡Eso nunca! -grité sacando mi Digivice.
-¿De qué? -preguntaba Gotsumon.
-¡No puedo evolucionar! -dije asustado.
-¿Le gustó el regalito que le dejó Onagimon? -preguntó un Bakemon.
-¿Qué clase de regalo? -pregunté.
-¡Esa descarga eléctrica en realidad servía para desactivar a Rakugamon, comandante! -contestó el otro.
-Maldición… -dije en voz baja.
-¡Jeerry! -gritó su compañero.
-Air Shot. -dijo Patamon, lanzando una bola de aire la cual atravesó el “cuerpo” del otro Bakemon.
-Los pudieron detener a tiempo, Patamon y Piyomon. -dijo Gaomon felicitándolas.
-Yo… creo que me iré a dormir… -dije con la mirada baja. -Además esos Bakemon eran soldados de bajo rango.
-¿Qué pasa Daisuke *pi*? -preguntó Piccolomon-sama.
-No sé si les pueda ser de ayuda, Piccolomon-sama. -dije triste aún.
-¿Pero qué pasa, Daisuke? -preguntaba Gotsumon.
-¡No puedo evolucionar! ¡Eso es lo que pasa! -le grité a Gotsumon.
-Pero Daisuke… -dijo Gotsumon. -¿No me decías que odiabas a Torkaimon? Rakugamon era uno de sus sirvientes, probablemente y hasta sea mejor que te desvincules con todo lo que te recuerde a ese demonio.
-Lo sé, lo sé… -contesté. -Pero… Rakugamon se había vuelto como una parte de mí… sé que con él hice cosas malas, y que muchas de ellas me arrepiento… pero… siento que he perdido una parte de mí… Es como sentirme indefenso…
-Debemos buscar a los otros niños cuanto antes… -dijo Gotsumon antes de irse a dormir.
-¡Silencio todos! -grité acercándome a la puerta.
-Sí, papá… -dije fingiendo preocupación.
-Este barrio ya no es seguro… -dijo mi madre.
-Primero los secuestros y ahora las explosiones… -dijo mi padre nuevamente. -Espero que no intenten hacernos nada…
-Creo que mejor es hora de dormir. -dije para cerrar la puerta de mi habitación cuanto antes.
-Buenas noches, Daisuke. -dijo mi madre abrazándome y dándome un beso en la mejilla.
-Igualmente, mamá, papá. -contesté, y cerré la puerta, no quería que supieran que guardaba a seis monstruos digitales bajo mis sábanas.
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