The Digital World Chronicles – Capítulo 12: El regreso del dúo roca-humano
oct 3
-Yo abro, papá… -contestó animosa Ayano al escuchar el timbre de la puerta.
Ayano abrió y me vio a mí.
-¡Daisuke-niichan! -me dijo. -¿Dónde has estado en estos días? Papá ha estado preocupado por ti.
-Es una larga historia. -le inventé. -¿Dónde está papá?
-¿Daisuke? -preguntó mi padre al verme. -¿de verdad eres tú?
Mi padre al verme, me abrazó y me estrujó con fuerza.
-Estuve muy preocupado por ti. ¿Dónde estuviste este tiempo Daisuke? Llamé a la policía y nadie te encontraba.
-Es algo complicado de explicar… -contesté. -No recuerdo nada, sólo desperté en la escuela y…
-¿Cómo que no recuerdas nada? -preguntó mi padre extrañado.
-No, de verdad papá. -contesté de nuevo. -Y cuando desperté… encontré a…
-¿Misuzu? -dijo mi padre al ver a mi madre detrás de mí.
-Querido… Kaito… -dijo mi mamá al ver a mi padre.
Ambos se abrazaron, dejando ver la mejor escena familiar que había visto en años.
-Ve a cambiarte, Daisuke. -ordenó mi padre. -En unas horas prepararé la cena. ¡Vamos a celebrar que han regresado a casa!
-Sí papá. -le dije y me fui a mi habitación.
Me cambié de ropa y me acosté en la cama. Prendí la televisión y veo… tres canales únicamente…
-Sí, onii-chan… -me dijo Ayano mientras cruzaba cerca de la puerta de mi habitación. -Los de la televisión por cable están en huelga.
-¿Otra vez? -me enojé.
Me levanté y conecté la antena externa. Mi padre había hecho varias instalaciones de televisión en casa, entre ellas una antena externa que nos dejaba ver algunos canales de fuera de la ciudad. Pero no se veía nada…
-Creo que estaré en internet… -me dije.
Revisé algunas páginas, entre ellas las que dan las noticias locales, y vi los avisos de gente desaparecida. Había escuchado de eso antes… pero… no sabía qué pasaba…
Esa noche cenamos con gran abundancia, mi padre abrazando a mi madre mientras estábamos sentados en la mesa. Y nos acostamos temprano, no entiendo por qué pero bueno…
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Un grupo de “enanos” cubiertos en sus capas rondaba por la zona de Ciudad del Valle. Cubiertos por la oscuridad de la noche, podían caminar por las calles sin temor a que los descubrieran
-¿Está seguro que es por aquí, señor?
-Esto… esto está muy peligroso, señor… Todo está lleno de humanos y extremadamente ruidoso.
-Estoy seguro que es por aquí. Si logramos encontrar a sus amigos, ya la hicimos.
-¡Ya quiero volver a verlos!
-¿Pero nos reconocerán cuando nos vean?
-Si no lo hacen, tengo algo que los hará recordar…
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-Daisuke…
-¿Qui… quién me habla?
-¡Daisuke…!
Volteé hacia donde me hablaban y noté un cielo muy oscuro y con nubes negras, a mi lado un sujeto que más bien parecía un niño, pero su cuerpo era diferente, como si estuviese hecho de roca.
-¡Daisuke! ¡Tienes qué recordar!
-¿De qué hablas?
-¡Tienes qué recordar! ¡Sólo así podremos salvar a tu mundo!
-¿Pero qué es lo que debo recordar?
-¡Por favor, Daisuke, tienes qué hacerlo…!
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Ocho de la mañana del martes, había despertado de esa manera, alguien me pedía que recordara algo, pero… ¿qué podía ser?
Bajé a la sala y vi a mi hermanita Ayano viendo la televisión. Mi madre estaba preparando el desayuno y mi papá…
-¿Dónde está mi padre? -pregunté.
-Papá se fue a la agencia de autos. Tenían un problema con un cliente y le hablaron de urgencia. -me respondió mi madre.
-¡Oye! ¡Daisuke-niichan! ¡mira esto! -me dijo Ayano señalando el periódico.
-¡Convención 2009 de Expo Anime de Ciudad del Valle! ¡Entradas disponibles! -dije emocionado al ver algo así. No pensaba que en una ciudad pequeña como Ciudad del Valle pudieran hacer un evento de este tipo. -Ayano, ¿quieres ir?
-¿De verdad me vas a invitar, Daisuke-niichan? -preguntó emocionada mi hermanita. -¡Claro que voy! ¡Esto no me lo pierdo por nada!
-¿Qué te parece si voy ahora mismo a comprar los boletos?
-¿Pero tienes mucho dinero?
-De las gastadas que me dan. -contesté sonriente.
-¿Quieres comer, Daisuke? -preguntó mi madre quien resolvía un crucigrama en la sala. -Tu padre trajo comida del mercado.
Desayuné y le comenté a mi madre la idea de ir solo en autobús hacia el centro de la ciudad.
-¡Pero, Daisuke! -puso mi madre un grito en el cielo. -¡Ya ves lo que ha pasado mucho en esta ciudad! ¡Asaltos, secuestros! No deberías salir solo a la calle.
-Tranquila, mamá. -traté de serenarla. -Te prometo que me cuidaré muy bien.
-De acuerdo… -dijo mi madre sin opción alguna. -Pero prométeme que llevarás tu celular por cualquier cosa.
-Lo haré, mamá. -le contesté.
Me vestí, tomé una mochila y salí de casa. Caminé unas cuadras hacia la calle principal y esperé en la parada del bus. Toda la gente de la ciudad me miraba fijamente, como si desconfiaran que un niño de diez años pudiera abordar el bus sin acompañantes. Para mí me era muy natural, había crecido en una zona muy conflictiva, con secuestros a diario, pandillas, drogas a la vuelta de la esquina, que viajar en un bus solo en una ciudad pequeña como lo era Ciudad del Valle me parecía lo más seguro del mundo.
Al sentarme en uno de los asientos, tomé mi celular y vi que el modelo había cambiado. En vez de ser algo discreto, era bastante llamativo y de color negro… Pero a la vez sentía que lo había tenido desde hace tiempo…
Bajé del bus hacia la entrada del centro de convenciones y fui directo a la entrada donde una señorita muy amable me vendió dos boletos. Incluso el precio fue muy barato, que hasta me preguntaba si de verdad harían algo para esa fecha.
Tomé de nuevo el bus, pero extrañamente esta vez tuve una sensación de escalofríos. Preferí mirar hacia el exterior con el bus en movimiento. En un momento recordé el sueño que había tenido, creo que estaba viendo demasiadas caricaturas, que hasta soñaba con el mundo real siendo salvado por alguien o al menos eso era lo que lograba recordar…
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-Así que allí está Rakugamon… -dijo un monstruo sosteniendo un enorme martillo mirando hacia un bus en movimiento.
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“Me pregunto qué clase de espectacular será ese”, dije al ver a una especie de demonio verde con un martillo como “figura principal” del anuncio espectacular de crema dental. Al ver que de pronto esa figura se movía y saltaba por los aires a punto de caer sobre el bus, grité con todas mis fuerzas. Los pasajeros primero se extrañaron, pero un cristalazo del parabrisas del bus nos llamó la atención a todos. El conductor perdió el control de la unidad llevándonos a estrellar hacia un poste de luz.
-Así que ahí estás, Rakugamon. -dijo ese sujeto.
Como si de un fuerte impulso se tratara, abrí rápidamente la ventana del bus y escapé por ahí. Todos los pasajeros intentaban salir como fuera por las ventanas o las puertas. Pero fui más rápido. Lamentablemente supuse que ese ser me estaba buscando a mí, pues sólo apenas escapar, corrió detrás de mí.
-¡Por aquí! -dijo una especie de enano encapuchado, a quien no pude ver su rostro, pero que me tomó con fuerza y pudimos salir corriendo.
-¡Yo los transportaré! -dijo otro.
Este tomó de las manos al que me llevaba, y formando una especie de esfera, desaparecimos de la zona.
-¡Ese malnacido! -gritó el demonio. -¡Pero pronto lo atraparé!
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-¡Por fin la libramos! -dijo el que me llevaba de la mano.
-¡Si Onagimon eliminaba a Daisuke, estábamos perdidos! -dijo el otro.
-¿Le pasó algo a Daisuke? -preguntó otro sujeto de capa.
-¿Eh? ¿De qué me están hablando? -pregunté. -¿Y cómo es que saben mi nombre?
-¿De verdad no recuerdas nada, Daisuke? -preguntó el que me llevaba de la mano.
Ese sujeto se quitó la capa y me dejó ver su verdadera identidad.
-¡E… eres tú! ¡El que se apareció en mis sueños! -grité al ver su aspecto de montículos de piedra. -¡El que me pidió que recuerde algo!
-¿Pero no recuerdas nada, Daisuke *pi*? -dijo el otro, quien quitándose la capa, dejó ver su aspecto como una especie de globo rosado sosteniendo un báculo.
-¿Pero qué es lo que debo recordar? -dije enfurecido.
-Daisuke… comenzó a relatarme el sujeto de piedras. -Hace unos pocos días pudimos vencer a un demonio que te extorsionaba, gracias a ti pudimos hacerlo entre todos.
-Esto debe ser una broma… -dije intentando buscar una explicación lógica al asunto.
-¡No es una broma Daisuke *pi*! -dijo la bola rosada furiosa. -¡De verdad pasó, y por eso estamos aquí, te han borrado la memoria para que no pudieras regresar a nuestro mundo pero ahora te necesitamos! ¡Te necesitamos para pelear contra Onagimon!
Tomé un poco de aire y dije:
-Lo siento, no sé de lo que están hablando. Además… si me borraron la memoria seguramente deberá ser por algo bueno…
-¡Daisuke! -gritó el ser de piedra.
-¡Déjame en paz, Gotsumon! -le grité.
¿”Gotsumon”? ¿Le había dicho a ese sujeto de piedras “Gotsumon”? ¿Pero de dónde? ¿Acaso me habría inventado un nombre para llamarle y que me dejara en paz?
-Lo siento, pero si me borraron la memoria seguramente será por algo. Ahora mismo no entiendo qué es lo que quieren…
Decidí alejarme de ellos, muy a pesar que “Gotsumon” y los otros intentaran hablarme.
-¡Daisuke! ¡Vuelve aquí! ¡Estás en peligro!
-¿Cómo fue que dijo tu nombre. Gotsumon *pi*? -contestó la bola rosada. -¿Podría ser que esté comenzando a recordar *pi*?
-Eso quisiera, Piccolomon-sama… -dijo el de roca. -Pero el olvido permanente no es algo que se refresque tan fácilmente…
Había caminado un poco más adelante, tomando calles y esquinas para olvidar lo que había pasado. No entendía por qué esos sujetos no me daban miedo, muy a pesar de su forma no-humana. A decir verdad, al ver al sujeto de roca, podía sentir una sensación de tranquilidad y de confianza.
Pero al llegar casi a un parque cercano a mi casa, tuve un sentimiento de pesadez. Pensé que era por el calor que se dejaba sentir en la ciudad, así que bajo un árbol me senté en el columpio a mecerme por un instante.
Hacía cuanto tiempo que no venía al parque a disfrutar algo tan simple como mecerme en un columpio… ¿Pero por qué no venía aquí? Si siempre tenía todo el tiempo libre del mundo…
-Así que no has perdido los modales, Rakugamon. -me dijo un sujeto.
Al ver que no volteaba hacia él, el sujeto ese me tomó del hombro y comenzó a gritarme.
-¡Te estoy hablando, Rakugamon-sama! -me dijo.
Volteé y me horroricé al ver al mismo monstruo que nos había atacado en el bus.
-¡Tú! ¡Tú eres el que nos atacó!
Corrí con todas mis fuerzas para intentar escapar de ese sujeto pero, como si de magia se tratara, me vi frente a frente con él de nuevo.
-¿A dónde va, Rakugamon-sama? ¿No quiere ayudarme a eliminar a los hijos del elegido? ¿Y Torkaimon-sama?
-¡No… no entiendo por qué me llamas Rakugamon-sama! -grité horrorizado. -¿Y quién es Torkaimon-sama?
Ese demonio del martillo me apretó con sus manos al escuchar eso último.
-¿Que quién es Torkaimon-sama? ¡Nuestro jefe! ¡El único! ¡Aquél al que llevaríamos a ser el rey del Digital World!
-¡No entiendo de qué me hablas! -grité mientras forcejeaba para tratar de escapar.
-Seguramente te encontraste con los Vigilantes y te dieron el olvido permanente… -dijo ese sujeto. -Pero no te preocupes que aquí te ayudo a recordar…
Ese ser del martillo comenzó a narrar una historia que parecía más sacada de la ficción o de un programa de televisión que otra cosa…
-Torkaimon-sama es aquel al que vamos a hacer el rey del Digital World. Él te dio el poder para convertirte en un Digital Monster. Los tres causábamos destrozos en todo lugar al que fuéramos, asesinatos, destrozos, extorsiones, secuestros… ¡Todo! ¡Todo eso hacíamos y más! ¡Para poder estar listos cuando los niños Elegidos vinieran!
No sé ni de cómo pudo haber sacado esa historia, pero como si fuese una película dentro de mi mente, pude ver cada uno de los escenarios que ese sujeto me relataba… Asesinatos, secuestros, asaltos… no… no podía ser cierto… ¿Yo allí haciendo esa clase de cosas? Aún viéndome con otro aspecto, me sentía como si fuese ese mismo… Incluso vi a un monstruocon uniforme de policía y yo clavándole una espada…
De pronto pude ver entre esas figuras a un niño de roca, me abrazaba, me defendía, me salvaba, a un enorme hombre con figura de león… Ahora lo recordaba todo… A Torkaimon, el maldito Digimon que me había hecho la vida imposible durante más de seis meses, a Gargadomon, aquel Digimon que asesiné con mis propias manos, a Gotsumon, uno de los pocos que quiso defenderme a pesar de todo el mal que había hecho… Parecía una especie de película que bombardeaba todos mis recuerdos de golpe, no soportaba tantas imágenes de un solo tiro…
-¡Suéltame, maldito Onagimon! -no pude evitar gritar.
-¿Eh? -dijo Onagimon sin soltarme todavía. -¡Eso no era olvido permanente! ¡Sólo estabas fingiendo! ¡Vamos! ¡Volvamos a ser el antiguo equipo de las tropas armadas de Torkaimon!
-¡Eso nunca, maldito! -grité de nuevo. -¡No pienso volver a hacer daño a inocentes! ¡Así que vuelve al Digital World y déjame a mí en este lugar!
Onagimon se puso furioso al escuchar esas palabras.
-¡Así que no quieres volver a ser el viejo Rakugamon-sama de antes, ¿eh?! Pues entonces cumpliré tus órdenes…
No entendía qué era lo que pasaba, pero un pequeño destello eléctrico que recorrió todo mi cuerpo provocaba un intenso dolor que no me dejaba ni pensar coherentemente. Mis gritos parecían gustarle a Onagimon quien no dejaba de hacer ese misterioso ataque…
-¡Daisuke! -gritó Gotsumon al llegar a la zona.
-¡Ayúdame… Gotsumon…! -grité con mis pocas fuerzas.
Gotsumon shinka… Leomon… así fue como pudo volver a evolucionar mi amigo de roca.
-¿Qué? -preguntó furioso Onagimon. -¿El Digimon de roca ya puede evolucionar? ¡Maldición! ¡Torkaimon-sama no me había avisado de esto!
-Eso es porque Daisuke y yo vencimos a tu “Torkaimon-sama”. -contestó Leomon. -¡Juu-Ou-Ken!
Lanzando un fuerte puñetazo que distrajo a Onagimon, me soltó dejándome caer al suelo.
-¿Te encuentras bien, Daisuke *pi*? -preguntó un encapuchado, quien por su tic pude reconocer como Piccolomon-sama.
-Un poco, Piccolomon-sama… -dije intentando levantarme.
-Venga, Daisuke-kun, aquí le ayudaremos. -dijo Gaomon por su manera de hablar.
-Maldición… ¡yo me largo! -gritó Onagimon desapareciendo de la zona.
-¿Estás bien, Daisuke? -preguntó Gotsumon en su etapa de niñez.
-U… un poco…
Pero el sonido de las sirenas de las patrullas nos alertaron.
-Hay que huir de aquí. -dije. -Los humanos no pueden verlos por aquí.
-¿Pero qué pasa, Daisuke? -preguntó Piyomon. -¿Por qué debemos irnos?
-¡No hay tiempo para preguntas! -dije. -¡Síganme!
Corrimos (a pesar de mis heridas) hacia otro rincón de la ciudad, en un callejón detrás de unos botes de basura, donde los policías no pudieran buscarnos. Los Digimon incluso pudieron ver a los uniformados pasando por la zona…
-¿Quiénes son esos, Daisuke? -preguntó Gotsumon en voz baja.
-Son policías. -contesté. -Con el alboroto que hemos armado seguramente pensarán que algún terrorista hizo algo en la zona y deberán estarlo buscando.
-¿Cómo pudo recuperar sus recuerdos, Daisuke-kun? -preguntó Gaomon.
-Gotsumon me pidió en sueños que lo recordara. -contesté. -Además… Onagimon me obligó a recordar nuevamente…
-¿Y lo recuerdas todo? -me preguntó Gotsumon.
-Sí, lo recuerdo todo… -dije a punto de llorar. -Lo primero que vi fue la muerte de Gargadomon… Y es horrible…
Gotsumon lo único que pudo hacer es entregarme aquel pañuelo que le había dejado como recuerdo para secarme las lágrimas…
Continuará…
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