The Digital World Chronicles – Capítulo 11: El juicio de Daisuke
oct 3
-Por cierto, señor… Piccolomon tomó aire y comenzó a narrar quizás una de las más bellas historias de grandeza. -Daisuke… no sé si lo sepas *pi*, pero hace treinta años, un grupo de niños, muy parecido a ustedes, llegó en un momento en que el Digital World era un mundo de caos *pi*. Pero al mencionar el nombre de aquel Vigilante, me quedé como de piedra, recordando lo que había pasado. Gotsumon, al verme, comenzó a entristecerse. -¡Un momento! -protestó Hiroshi. -¿No se supone que eso pasó hace cien años? Nos sentamos bajo un árbol y sobre unas rocas, alejado de los escombros del castillo. -Daisuke *pi*… ¿te suena el nombre de Kaito Yanami? -me preguntó. Al escuchar eso mis amigos, incluido Gotsumon, abrieron la boca como si les hubiesen soltado información que no se esperaban. -U… un momento… -pedía Hiroshi una explicación. -¿Quiere decir Piccolomon-sama, que el padre de Daisuke vino aquí? ¿Al Digital World? Hasta ahora no me imaginaba que alguien pudiese hacerle frente a Torkaimon y hacerle una mala jugada, pero tal parecía ser que ya había alguien así, y que ese alguien fuera precisamente… -Mi padre entonces fue alguien importante para el Digital World… -murmuré. -Piccolomon-sama… -dijo Gaomon. -Yo tengo una duda con la evolución de Gotsumon. ————————————————————— “Daisuke… Todo esto lo hago por ti… porque quiero verte nuevamente feliz, quiero ver de nuevo al Daisuke que se reía de todo, que convivía con sus amigos, al que no le importaba estar lejos de casa, al que le hacía frente a sus enemigos sin importar las consecuencias, al que arriesgaba su vida tratando de salvar a Hiroshi o a cualquiera de los demás… No quiero ver que llores de nuevo, no quiero que nadie se vuelva a aprovechar de ti… No dejaré que Torkaimon siga burlándose de ti…” ————————————————————— -Pero Leomon es un justiciero por cuenta propia. -contestó Patamon. Pero el Trailmon llegó más rápido de lo que Piccolomon-sama habría podido pronunciar esa frase sin tantos *pi*. Un Trailmon robusto, el cual acomodaba los rieles por donde pasaba a la vez que se movía, llegó justo frente a donde nos encontrábamos. Después de que el humo que producía se desvaneciera, producto de que este Trailmon era un modelo viejo, bajaron dos Digimon, los cuales no pude determinar su nombre, vestidos con el uniforme azul de los Vigilantes y se plantaron frente a nosotros. -¿Quién de ustedes es Daisuke Yanami? -preguntó uno de ellos. Antes de que pudiera recibir una explicación, me colocaron unos grilletes que impedían la evolución y me llevaron empujando hacia un vagón. Al escuchar eso, uno de los guardias salió del vagón. Por un instante pensé que le harían algo a Gotsumon, pero en vez de eso, le dijo: -Por supuesto que vamos *pi*. -dijo Piccolomon. ———————————————————————– Pero en el vagón donde me encontraba, el trato era diferente. Inmediatamente después de que Trailmon comenzara a avanzar, escuché unos avisos exclusivamente para reclusos, como por ejemplo, que “los reclusos no podían tener contacto con nadie, ni siquiera levantarse de su asiento, y que los Vigilantes tenían toda orden de actuar si veían algo sospechoso”… Miré hacia el pasillo del vagón, y los guardias volteaban hacia mí. Miraba hacia la ventana intentando olvidar lo que pasaba, y los guardias volteaban hacia mí. Incluso suspiré, y los guardias se acercaban a mí. Era tal y como me lo mencionó Gargadomon… no la iba a librar… pero ahora, ni él podía testificar a favor mío… -Señores… -dije. -¿Puedo saber cómo está mi ma…? Traté de terminar la frase, pero un fuerte puñetazo en la cara me hizo volar de mi asiento, lanzándome varios metros detrás de éste. De no ser porque caí en el pasillo, de lo contrario hubiese salido más lastimado… -Pero… ¿pero qué hacen? -pregunté intentando pedir una explicación. Aquel Vigilante me lanzó de nuevo a mi asiento. Quise soltar alguna expresión de dolor, pero viendo la actitud de los guardias, preferí no decir nada. Quería llorar, pero era mejor no hacerlo, quizás el ver el mar sobre el que ahora cruzábamos me despejaría unos instantes hasta llegar al destino final. —————————————————————- -¿Vamos a ir al Digital Border? -preguntó Rina. —————————————————————- Por fin vi un pedacito de tierra, “creo que he llegado”, me dije… Habíamos llegado a una especie de palacio antiguo, el “Seigi no Palace” según me contaban los viejos del Digital World. Hubiese querido admirar aquella edificación, pero en mi situación, no iba a ser posible. Después de entrar a aquel recinto, salieron mis amigos de su vagón, y se dirigieron a otra habitación. Gotsumon no dejaba de mirarme, incluso cuando los metieron a la habitación, salió de ésta para intantarseguirme, lo que provocó que los Vigilantes se amotinaran alrededor de mi amigo y lo escoltaran hacia ese lugar. Al ingresar yo a mi destino, no pude ver nada, la sala estaba totalmente oscura, a excepción de un rayo de luz que caía desde el techo hasta el centro. En el estrado estaba un Digimon encapuchado, por ese motivo no pude reconocer su rostro. -¡Aquí entregamos al recluso Rakugamon! -contestó un guardia. No contesté nada de lo que me preguntaban. Tenía miedo de que cualquier sonido que emitiera me condenara a algo… -¿Cuál es su nombre verdadero? Piccolomon-sama voló hacia la zona y comenzó a hablar. -Daisuke-san sólo era un esclavo de Torkaimon *pi*. Cuando se rebeló en contra de su jefe, me liberó de la prisión donde me encontraba, incluso venció al mismo Torkaimon con ayuda de su amigo Gotsumon *pi*. Gotsumon corrió directo a abrazarme, lo pude ver llorar. -¡No, daisuke! ¡Esto no puede estar pasando! Saqué un pañuelo rojo de mis bolsillos, con mi nombre impreso, y se lo anudé a su brazo. -Si algún día puedo venir nuevamente al Digital World, ese será la señal de que algún día nos conocimos… A un lado el resto de los niños discutía sobre la horrenda decisión del juez. Rina no dejaba de mirarme a mí ni a Gotsumon, pero quizás su decisión final fue la más contundente para todos. Los siguientes tres minutos fueron quizás los más emotivos que había vivido. Todos habían arriesgado sus vidas para poder sobrevivir en este mundo, y ahora que regresaríamos a nuestro hogar, no volveríamos a saber que este lugar existía. Todos despidiéndonos de nuestros amigos, pidiéndoles que no nos olvidaran a pesar de lo que nos pasara a nosotros. Pero el juez quería ser rápido. Nos llamó a todos al frente, y con su pequeño mazo, solicitó la sentencia. Escuché el golpeteo del mazo en su mesa y… ———————————————————————- -¿Eh? ¿Dónde estoy? -me desperté algo cansado. Al voltear a mi alrededor, lo único que vi fue una fila de computadoras, y por si fuera poco, una frente a mí. Reconocí inmediatamente el lugar,era la sala de computadoras de la primaria. -¿Eh? -pregunté al ver a algunos de mis compañeros de salón dormidos frente a sus computadoras. -¿Amigos? ¿Están ahí? No deberían estar dormidos. Me parecía extraño que a pesar de que habíamos llegado allí en la tarde, justo después de terminar las clases, el sol alumbrara en todo su esplendor aún… Al voltear hacia donde señalaba Hiroshi, pude ver a esa mujer… no, no era una desconocida… era… era… Pero la emoción fue interrumpida por el conserje de la escuela, quien gritó al vernos en la sala de computadoras durante un día de vacaciones. Incluso nos corrió de la escuela, y aunque nos pedía una explicación de sobre qué hacíamos allí, ninguno de los presentes pudimos responder a su pregunta. Mientras tanto, mi madre y yo tomamos un rumbo diferente al de los demás, queríamos llegar cuanto antes a casa y darles la sorpresa a papá y a Ayano. En un disparo de impulsos, abracé con fuerza a mi madre. -No te vuelvas a ir nunca más, madre… Extrañamente, no podía recordar nada de lo que pasó en esos días de sueño. Podía decir que incluso tenía una extraña sensación de que me faltaba algo, dentro de mí… ———————————————————— -¿Qué está haciendo Rakugamon por aquí? -preguntó una persona vestida de traje. Las dos personas caminaron por la mitad de la calle, desapareciendo de pronto y sin explicación alguna. Continuará…
-¿Qué pasa Daisuke *pi*? -me preguntó la bola rosada.
-Tengo muchas preguntas qué hacerle sobre el Digital World, Torkaimon y Gotsumon, y quisiera que usted me las respondiera con toda sinceridad.
-¿Daisuke? -preguntó Rina preocupada. -¿Estás bien?
-Sí, Rina, mucho mejor que nunca. -contesté alegre.
-¿De verdad no estás herido ni nada? -preguntó Hiroshi.
-Tranquilízate Hiroshi. -le dije. -Ya todo se terminó.
-De acuerdo Daisuke *pi*. -contestó la bola rosada. -Dime qué deseas saber *pi*.
-¿Qué sucedió hace treinta años en el Digital World? -pregunté.
-Sí, eso lo sé, Gargadomon me lo contó. -contesté…
-No *pi*. -rectificó Piccolomon. -No fue hace cien años *pi*. Sólo mencioné esa fecha para no interferir con los planes de Yggdrasil *pi*, pero ahora que Daisuke sacó a flote ese tema, y con Torkaimon vencido, no hay motivo para ocultarlo *pi*.
-¿Y entonces, qué pasó en esa época? -preguntó Mizuki intrigada.
-Torkamon era el rey tirano del Digital World *pi*. A ellos les seguían Onagimon y Rakugamon como sus fieles aliados…
-Pero eso ya lo sabemos, Piccolomon-sama. -le contesté como insinuándole a lo que quería llegar.
-Entiendo *pi*. -me contestó la bola rosada. -Sé lo que quieres que hable *pi*. Pues bien, te lo diré *pi*. Pero primero siéntense en aquellas rocas *pi*, deben estar muy cansados *pi*.
-Por supuesto… es el nombre de mi padre. -contesté de una pequeña mala gana.
-Bien Daisuke *pi*, pues ese Kaito Yanami que tú y yo conocemos, vino a salvar el Digital World hace exactamente treinta años *pi*
-Es extraño que el hijo de un héroe sea el villano del Digital World. -insinuó Piyomon.
-¡Es que no lo entiendo, Piccolomon-sama! -interrogué. -¡Gargadomon me dijo una cosa sobre mi padre, y usted también! ¡Pero Rakugamon me dijo algo diferente!
-¿Y cómo hablaste con Rakugamon, Daisuke-kun? -preguntó Gaomon.
-Eso es algo que no entiendo y no sé ni cómo explicar, pero pude sostener un diálogo con el verdadero Rakugamon, al cual vencí… -dije pensativo.
-¿Y qué te dijo Rakugamon? -preguntó Gotsumon.
-Rakugamon me dijo… que mi padre era casi un demonio, un sujeto sediento de sangre, y un fiel aliado de Torkaimon… hasta que decidió traicionarlo…
-Eso te lo puedo explicar, Daisuke *pi*. A Kaito le gustaban los retos, pero también la justicia. Torkaimon les estaba haciendo mucho daño desde el primer día que llegaron aquí *pi*, y a Kaito se le ocurrió una brillante pero arriesgada idea *pi*.
-¿Y esa idea fue…? -preguntó Rina.
-Convertirse en aliado de Torkaimon y vigilar sus movimientos desde adentro *pi*.
-¿¡Que hizo qué!? -grité sorprendido.
-Así fue, Daisuke *pi*. -contestó Piccolomon. -Pero cuando Torkaimon se enteró de los verdaderos planes de Kaito, se enfureció completamente con él.
-Entonces… esos malditos sabían que yo era hijo de él… -dije nuevamente.
-Yggdrasil los tenía a ustedes en sus planes de mantenimiento del Digital World *pi*. -me contestó Piccolomon. -Es probable que en esta ocasión Torkaimon fuese más inteligente y decidiera atacar por el lado más débil, teniendo a uno de los salvadores del Digital World de su lado.
-Pero las personas y los Digimon saben a qué bando deben pertenecer, ¿o no? -preguntó Gotsumon.
-Nadie puede contravenir la voluntad de Yggdrasil, tarde o temprano iba a suceder lo que tenía que suceder *pi*.
-¿Lo de Gotsumon y Leomon, Gaomon? -pregunté.
-Así es, Daisuke-kun. -me dijo Gaomon. -Conozco muchas de las pre-evoluciones de los Digimon, entre ellas las de Leomon, y entre ellas no recuerdo que estuviera Gotsumon.
-Eso es cierto… -contesté. -Nunca pensé que de entre todas las evoluciones posibles de Gotsumon, pudiera salir Leomon.
-Daisuke, Gaomon *pi*. -nos contestó aquel globo rosa. -Deben entender que no todas las evoluciones son iguales. De ello dependen muchos factores, tales como el ambiente en que se desenvuelven, su método de crianza, y en el caso de ustedes, la relación de amistad que hayan tenido *pi*.
-¿La relación… de amistad…? -me dije.
-¿Qué pasó, Gotsumon? -pregunté.
-Yo… no lo sé… -me contestó mi amigo de roca. -Sólo sentía que era mi deber hacer que ese demonio pagara por lo que le hizo a Daisuke y…
-No te preocupes, Gotsumon *pi*. -dijo Piccolomon. -La evolución es algo que no entendemos aún, y apenas lo que dije es sólo una teoría *pi*.
-¿Pero qué pasó con Gargadomon? -preguntó Akio. -Pensé que sólo morían y ya, pero vimos cómo se desintegraba y sus restos iban volando…
-Eso lo puedo responder yo… -contesté apenado. -Cuando los Digimon mueren, sus restos van al Pueblo del Comienzo. Allí los restos se regeneran y se convierten en un Digitama.
-¿Digitama? -preguntó Rina.
-Sí, un huevo de Digimon. -volví a contestar. -Pero… cuando vuelven a nacer, no recuerdan nada de sus vidas pasadas…
-Daisuke… -dijo Gotsumon al verme decaído por mencionar lo último.
-¿Pero? ¿Y Torkaimon? -preguntó Hiroshi. -¿Podría volver en cualquier instante?
-No lo creo *pi*. -contestó el hada. -Sus restos se dispersaron por el Digital World. Ese es el sistema de auto-mantenimiento del Digital World, trata de evitar que los errores del pasado se repitan.
-¿Cuándo regresaremos a casa? -preguntó Mizuki.
-En cuanto venga el Trailmon de los Vigilantes *pi*, él nos llevará hacia el Digital Border *pi*, allí podrán regresar a su mundo real *pi*.
-Yo… yo lo soy… -dije un poco confundido.
-Daisuke Yanami, -dijo el otro. -más conocido en el Digital World como Rakugamon, queda arrestado por los delitos de asesinato, extorsión, ataque a las vías de comunicación y ser el principal colaborador de Torkaimon.
-¿Que? -pregunté asustado. -¿Qué piensan hacer?
-¡No! -gritaba Gotsumon llorando. -¡Esto debe ser un error! ¡Él no es culpable de nada!
-Si quieren testificar ya sea a favor o en contra del acusado, pueden acompañarnos. Pero vayan en el vagón de adelante, el recluso no puede estar en contacto con nadie.
-¡Cállate maldito malnacido! -gritó uno de los guardias. -¡Regresa a tu asiento antes de que te vaya peor!
-Pero… pero… -dije asustado.
-Veo que los malditos demonios no entienden, ¿verdad? -me dijo al momento que me tomaba del cuello y me alzaba. -A ver, ¿dónde están tus poderes?
-No Rina. -contestó Piyomon. -Vamos a ir a una prisión cercana.
-¿!Qué!? -preguntó Hiroshi. -¿¡Vamos directo a una prisión!? ¿¡Nos arrestarán!?
-No te preocupes Hiroshi *pi*. -trató de calmarlo Piccolomon. -En todo caso, el único que iría a prisión sería Daisuke, por desgracia *pi*…
-Trataremos de salvar a Daisuke… -dijo Gotsumon decidido. -Sí, eso es lo que haremos.
-¿Pero cómo? -preguntó Gaomon.
-Es simple *pi*. -dijo Piccolomon. -En la corte podremos con nuestros testimonios evitar que suceda algo grave con Daisuke *pi*.
-Andando. -me contestó reciamente el guardia.
-Puede retirarse soldado. -dijo aquel Digimon. -Bien, aquí tenemos a un fugitivo de la ley, ¿verdad?
-Ya… Yanami… Daisuke Yanami… señor…
-¡Yanami! -dijo el juez sorprendido. -Es increíble que esté sentenciando a un pariente del gran Yanami… Veamos, veamos… ¿asesinato, secuestro, extorsión, miembro de las tropas armadas de Torkaimon? Pues sí que tenemos a todo un criminal al frente. ¿Cómo se declara ante todos esos cargos?
-Cu… culpable… -dije bajando la cabeza.
-¡Espera Daisuke! -gritó Gotsumon. -¡No digas esas cosas!
-¡Arresten al agitador! -gritó el juez. -¡En vista de que el acusado se ha declarado culpable de todos los cargos, no me queda de otra que sentenciarlo eternamente a prisión!
-¡Pe… pero…! -grité intentando convencer al juez de que cambiara su decisión.
-Sin embargo, veo que aquí Piccolomon-sama quiere testificar a favor que usted…
-¿Cómo? -preguntó el juez. -¿Acaso este niño venció a Torkaimon?
-Así es señor juez *pi*. Este joven es uno de los niños que vino del mundo humano, y junto a todos los demás -dijo señalando al resto de mis amigos. -vencieron a ese sujeto *pi*.
-Entonces… creo que podré cambiar mi sentencia. Daisuke Yanami… usted no será enviado a prisión por el resto de su vida, pero… para garantizar que nunca volverá a hacer daño al Digital World, será sentenciado al olvido permanente.
-¿Olvido permanente? -pregunté.
-Así es. -me contestó el juez. -Todos los recuerdos relacionados con los Digimon serán borrados de su memoria, así garantizaremos que nunca podrá hacer daño a nuestro mundo.
-¿Entonces? -pregunté asustado. -¿Quiere decir que olvidaré a Gotsumon?
-Así es. Pueden pasar los testigos.
-¡No quiero esto, Gotsumon! -grité a punto de llorar. -¡No quiero olvidarte! ¡No después de todo lo que te preocupaste por mí!
-¡Tranquilo Daisuke! -me trataba de consolar. -¡A pesar de que no logres recordarme, yo no te olvidaré!
-¿De verdad Daisuke jamás recordará esto? -preguntó Hiroshi.
-Esto no me parece justo… -dijo Mizuki. -Después de todo lo que pasamos, y cómo nos salvó la vida, no pueden hacerle esto.
-Pero es la decisión del juez, Mizuki-chan. -dijo Gaomon.
-Yo… yo también quiero ser sentenciada al olvido permanente.
-¿Qué dices Rina? -preguntó Piyomon.
-Daisuke y Gotsumon han sido grandes amigos. Y ahora quieren que Daisuke olvide a Gotsumon… Piyomon, tú también fuiste buena conmigo, y no quisiera que nos hicieran esto. Por eso quiero unirme a la sentencia de Daisuke.
-Entonces… entonces yo también quiero olvidarlo todo. -contestó Hiroshi. -Todavía recuerdo cuando Daisuke intentó salvarme de ese Digimon del martillo. Creo… que lo que están haciendo es injusto para él.
-Hiroshi… -contestó Kamemon.
-Perdóname, Kamemon. -dijo Hiroshi inclinándose para hablarle frente a frente. -Pero hay veces que para ayudar a un amigo, debemos arriesgar otra amistad… Espero que lo entiendas.
-Entonces creo que me uniré a su amnesia. -dijo Akio.
-¿Akio-san! -protestó Gaomon. -¿De verdad quiere eso?
-Ya oíste a Hiroshi.
-Creo que no me queda de otra… -dijo Mizuki.
-Mizuki-chan… -dijo Patamon.
-¡Señor juez! -gritó Hiroshi. -¡Nosotros cuatro queremos hacer compañía al acusado en su sentencia!
-¿Qué? -pregunté asombrado. -¡No tienen que hacer esto!
-Sí podemos hacerlo. -dijo Rina.
-Además… -dijo Akio. -Si hemos vencido a Torkaimon, ya no somos necesarios en el Digital World, ¿o sí?
-Amigos… -dije en voz baja. -De verdad no es necesario que se metan en este problema…
-Si eso es lo que quieren, entonces los cinco humanos serán enviados a su mundo, pero en cuanto lleguen allí, no recordarán nada sobre los Digimon.
-¿Qué pasó…? -preguntó Akio despertándose. -¿Daisuke? ¿Qué estás haciendo aquí?
-Creo que nos dormimos… -le dije mientras me acercaba a mi computadora. -Déjame ver qué hora es…
-Son las 3 de la tarde del día… ¿¡lunes!? -grité al ver la fecha en la que estábamos. -¿Pero cómo pude estar dormido tanto tiempo?
-¿Eh? ¿Quién está gritando tan fuerte? -dijo Mizuki.
-¡Todos! ¡Despierten! ¡No entiendo qué hacemos aquí, pero creo que nos hemos dormido varios días!
-¿Qué dices Daisuke? -gritó Rina.
-¿Y quién es esa señora que está durmiendo en la silla de la esquina? -preguntó Hiroshi despertándose aún.
-¿Una… señora? -pregunté.
-¿Ma… madre? -pregunté al verla. -¿Eres tú, madre?
-¿Eh? -preguntó mi madre despertando. -¿Daisuke? ¿Eres tú?
-¡Qué bueno que estás bien, madre! -grité emocionado y llorando. -¡No sabes cuánto te he extrañado en estos meses! ¿Pero cómo llegaste aquí?
-¿De qué hablas Daisuke? -me dijo como si no supiera nada.
-¿No recuerdas nada de lo que te pasó, madre? -pregunté extrañado. -¿No recuerdas a tus secuestradores? Seis meses, ¿y no recuerdas nada?
-No… nada Daisuke. De hecho no entiendo qué hago aquí. ¿Dijiste seis meses?
-Sí, madre. Seis meses, nos tenías tan preocupados en estos meses. Ayano y papá están tristes y… y… ¡yo también te extrañé! -dije llorando y abracé a mi madre.
-Creo que yo me iré a mi casa. Deben estar preocupados por mí.
-Creo que yo también…
-Deberíamos ir a casa, Rina.
-Tienes razón…
-Tranquilo Daisuke… Te prometo que volveremos a ser una familia unida.
-Gracias, madre…
-¿Podría ser que vencieron a Torkaimon-sama? -dijo su acompañante de traje.
-No puede ser, pero viniendo de Rakugamon, todo es posible.
-Hay que avisarle a Onagimon-sama. Él sabrá qué hacer.
Commentarios